Estimados amigos: El 2020 y el 2021 podrán ser estigmatizados como los años de la pandemia. Mientras que el coronavirus surgido en la China comunista se difundía por toda la faz de la tierra, los medios de comunicación y las redes sociales se encargaron de esparcir el pánico. Ciertos expertos consideran que el pavor colectivo ha sido peor que la propia enfermedad, acarreando innumerables traumas psicológicos. Personas con diversas morbilidades (cánceres, problemas pulmonares, cardíacos, etc.), por temor al contagio, abandonaron sus exámenes médicos de rutina y desistieron de sus tratamientos en clínicas y hospitales. Podrían haberse curado, pero muchos terminaron muriendo… de miedo a morir. Las drásticas medidas de confinamiento han tenido como consecuencia el incremento del desempleo y de la pobreza en muchas regiones. También hubo quienes se enriquecieron y otros que lo seguirán haciendo, a costa de los demás. Sin embargo, el daño causado no solo afectó a los cuerpos, sino también a las almas. En lo espiritual, las medidas extremas y los protocolos sanitarios ocasionaron el cierre de iglesias y la suspensión de los sacramentos; con el consentimiento, incluso complacencia, de ciertas autoridades eclesiásticas. La asistencia religiosa fue así negada a muchos fieles católicos, abandonados en un momento en que más la necesitaban. Antes de vislumbrar el final de esta pesadilla, volvamos nuestras almas a Dios, a quien tanto hemos ofendido con nuestros pecados, y acatemos sus Mandamientos, con lo cual obtendremos mejores días, aunque sean más arduos. Pidamos a Nuestra Señora de Lourdes, a quien veneramos particularmente en este mes, que obtenga de su Divino Hijo salud para los enfermos, consuelo para los afligidos y bienaventuranza eterna para nuestros difuntos. En Jesús y María, El Director
|
Sta. Bernadette Soubirous La vidente de la Virgen de Lourdes |
|
San Conrado de Parzham En el valle del Rottal, en la pequeña ciudad de Parzham (entonces en el reino de Baviera, actual Alemania), vivía a principios del siglo XIX un piadoso agricultor, Bartolomé Birndorfer... |
|
Hacen falta apóstoles «amantes de la Eucaristía» Ministros del Señor, para quienes el Tabernáculo ha permanecido mudo, la piedra de la consagración fría y la Hostia sagrada memorial respetable pero casi inerte, nosotros somos la causa de que las almas no se hayan apartado de sus malos caminos... |
|
El primer deber de caridad es corregir a los que yerran Refiriéndose a la falsa idea de amor al prójimo esparcida por los propagadores de la herejía modernista, enseña el Papa San Pío X... |
|
La pastelería Gloppe en los Campos Elíseos La delicadeza de sus dulces y masas, exquisitos al paladar, la naturalidad del ambiente, la distinción acogedora y el buen gusto, la convertían en punto de reunión para un encuentro informal, un intercambio de confidencias o un simple descanso en el paseo... |
|
Los rostros de la Virgen en el Perú Las primeras advocaciones marianas que se difundieron en el Perú, fueron las que trajeron de su tierra natal los mismos evangelizadores, sean éstos capitanes, soldados o clérigos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino