Estimados amigos: El 2020 y el 2021 podrán ser estigmatizados como los años de la pandemia. Mientras que el coronavirus surgido en la China comunista se difundía por toda la faz de la tierra, los medios de comunicación y las redes sociales se encargaron de esparcir el pánico. Ciertos expertos consideran que el pavor colectivo ha sido peor que la propia enfermedad, acarreando innumerables traumas psicológicos. Personas con diversas morbilidades (cánceres, problemas pulmonares, cardíacos, etc.), por temor al contagio, abandonaron sus exámenes médicos de rutina y desistieron de sus tratamientos en clínicas y hospitales. Podrían haberse curado, pero muchos terminaron muriendo… de miedo a morir. Las drásticas medidas de confinamiento han tenido como consecuencia el incremento del desempleo y de la pobreza en muchas regiones. También hubo quienes se enriquecieron y otros que lo seguirán haciendo, a costa de los demás. Sin embargo, el daño causado no solo afectó a los cuerpos, sino también a las almas. En lo espiritual, las medidas extremas y los protocolos sanitarios ocasionaron el cierre de iglesias y la suspensión de los sacramentos; con el consentimiento, incluso complacencia, de ciertas autoridades eclesiásticas. La asistencia religiosa fue así negada a muchos fieles católicos, abandonados en un momento en que más la necesitaban. Antes de vislumbrar el final de esta pesadilla, volvamos nuestras almas a Dios, a quien tanto hemos ofendido con nuestros pecados, y acatemos sus Mandamientos, con lo cual obtendremos mejores días, aunque sean más arduos. Pidamos a Nuestra Señora de Lourdes, a quien veneramos particularmente en este mes, que obtenga de su Divino Hijo salud para los enfermos, consuelo para los afligidos y bienaventuranza eterna para nuestros difuntos. En Jesús y María, El Director
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Sta. Bernadette Soubirous La vidente de la Virgen de Lourdes |
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El amor materno, sublimidad del género humano En el orden personal, la Providencia dispuso una afinidad y una amistad de convivencia que, salvo excepciones, es mayor que todas las demás: entre madre e hijo... |
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La procesión del 15 de agosto en Heist-aan-Zee Bajo un radiante sol matinal, la procesión recorre la calle principal de este pueblo de la costa flamenca. Es la gran fiesta del verano, su punto de inflexión: la Asunción. La luz incide sobre los largos velos blancos de las cuatro jóvenes que tienen el privilegio de portar las andas de la Virgen y se refracta bañando de claridad su alrededor... |
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Señor de los Milagros Por los años de 1651 descubrió la piedad una sagrada efigie de un crucifijo en una pared antigua... |
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Exaltación de la Santa Cruz Bendita seas, Cruz, esperanza única! De esta manera nos invita la Iglesia a implorar, en el tiempo dedicado a la contemplación de los amargos sufrimientos de Nuestro Señor Jesucristo... |
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Navidad En estas condiciones, con las adaptaciones necesarias, de Ella se puede decir mucho de lo que se afirma de la vida de Jesús... |
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