Estimados amigos: En este mes de marzo, dedicado a San José y sobre quien versa la verdad olvidada de la presente edición, ofrecemos a nuestros lectores una variada selección de artículos. El primero de ellos, relativo a una curiosa y poco conocida advocación mariana europea: Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada, que tuvo su origen en un piadoso fraile carmelita aragonés y llegó hasta la cúspide del Sacro Imperio, debido a la devoción de Fernando II y su esposa Eleonora. Enseguida leeremos la semblanza de una numerosa y tradicional familia australiana, en la cual la fortaleza y la fe se unen para enfrentar con plena confianza en la Providencia divina los desafíos que la vida les presenta. Del pasado reciente extrajimos una magistral disertación de la pluma de Plinio Corrêa de Oliveira, a respecto de las ilusiones que en más de un país sudamericano plantea la convocatoria a una Asamblea Constituyente y el peligro de que esta se transforme en una dictadura colegiada. A continuación Felipe Barandiarán, nos deleitará con sus comentarios a la más celebrada obra del pintor español Enrique Paternina, caracterizada por el uso de colores sobrios que acompañan la temática social en la que destacó. Disfrutaremos asimismo de la penetrante exégesis del famoso jesuita Cornelio a Lápide, sobre un fascinante tema: el Paraíso Terrenal. En la sección Vida de Santos, conoceremos algo más sobre san Olegario, uno de los legendarios obispos de la España medieval. En seguida el padre David Francisquini nos ilustrará a respecto de las características y de los beneficios de uno de los sacramentales más populares en la Iglesia: el agua bendita. Finalmente, un abordaje sobre la gloria y el simbolismo castrense. Verdadero broche de oro. Les auguro, como de costumbre, una grata y provechosa lectura. En Jesús y María, El Director
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Madre de la Divina Gracia Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada |
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Santa Teresa de Lisieux Pionera de la “pequeña vía” Para un lector superficial de la Historia de un Alma, santa Teresita (1873-1897) fue una “santita” que vivió en un mar de rosas y apenas tuvo la desdicha de perder a su madre a los cuatro años de edad y de morir prematuramente. La iconografía romántica enfatiza esta idea presentándola como una monjita buena, sonrojada y risueña, sosteniendo un crucifijo y un mazo de rosas; una caricatura edulcorada, que más favorece a una piedad falsa y sentimental. Lo cual contrasta totalmente con las fotografías auténticas que de ella poseemos... |
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¿Se debe dar crédito a toda y cualquier aparición de Nuestra Señora? Según el Apocalipsis 7, 15 los santos prestan culto a Dios día y noche, por lo que les es imposible manifestarse en espíritu en este mundo. Valiéndose de ello, el diablo nos puede engañar, tomando la apariencia y la forma de alguno de ellos (2 Cor 11, 14)... |
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Cristianos solo de nombre No hay necesidad más urgente, venerables hermanos, que la de dar a conocer las inconmensurables riquezas de Cristo (Ef 3, 8) a los hombres de nuestra época. No hay empresa más noble que la de levantar y desplegar al viento las banderas de nuestro Rey ante aquellos que han seguido banderas falaces y la de reconquistar para la cruz victoriosa a los que de ella, por desgracia, se han separado... |
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Algunas riquezas que Francia está perdiendo El mariscal François de Bassompierre (1579-1646), en los reinados de Enrique IV y Luis XIII, destacó por su valor y su finura de espíritu... |
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La espiritualidad vigorosa de San Ignacio de Loyola Muchos de nuestros lectores podrían imaginar que de la pluma de San Ignacio haya salido una literatura tan magnífica como su admirable obra, consubstanciada en la Compañía de Jesús — uno de los pilares de la Contra-Reforma Católica... |
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