Verdades Olvidadas ¿Puede haber auténtica paz allá donde se niega la Verdad?

Blas Pascal, Augustin Pajou, 1785 – Escultura, Museo del Louvre

Los que piden a la Iglesia que renuncie a la fe en la práctica de la caridad en aquellos aspectos que suponen fricciones con los criterios del mundo lo hacen, muchas veces, en el nombre de la misma caridad y, en concreto, de uno de sus efectos, que es la paz. De la misma manera, se recurre a esa misma paz para justificar la inacción de los pastores hacia aquellos que ponen en peligro la misma unidad de la Iglesia al adulterar su enseñanza mientras enarbolan la bandera del amor.

En la carta encíclica Caritas in Veritate leemos que “la caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad” (Benedicto XVI, op. cit., nº 1). Pero si la paz es un efecto de la caridad, ¿puede darse una auténtica paz allá donde se niega la Verdad?

Parece que hemos de darle en esto la razón a Pascal cuando escribía que:

“En la Iglesia, cuando la verdad es ofendida por los enemigos de la fe, cuando se la quiere arrancar del corazón de los fieles para hacer reinar en él el error, permanecer en paz entonces ¿sería servir a la Iglesia o traicionarla?, ¿sería protegerla o destruirla? ¿Y no es evidente que, lo mismo que es un crimen turbar la paz allí donde reina la verdad, es también un crimen permanecer en paz cuando es destruida la verdad? Hay pues un tiempo en que la paz es justa y otro en que es injusta. Y está escrito que ‘hay tiempo de paz y tiempo de guerra’, y lo discierne el interés de la verdad. Pero no hay tiempo de verdad y tiempo de error, y está escrito, por el contrario que ‘la verdad de Dios dura eternamente’; y es por lo que Jesucristo, que dice que ha venido a traer la paz, dice también que ha venido a traer la guerra; pero no dice que ha venido a traer la verdad y la mentira. La verdad es por lo tanto la primera regla y el último fin de las cosas” (Pensamientos, nº 949).

 

Cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto y la Disciplina de los Sacramentos, Discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universidad Católica de Valencia (España), 1 de julio de 2022 in https://www.ucv.es.

Palabras del Director Nº 252 – Diciembre de 2022 – Año XXI Riqueza incalculable en la pobreza de la gruta de Belén
Riqueza incalculable en la pobreza de la gruta de Belén
Palabras del Director Nº 252 – Diciembre de 2022 – Año XXI



Tesoros de la Fe N°252 diciembre 2022


Loreto, la nueva Nazaret La casa que los ángeles transportaron
Diciembre de 2022 – Año XXI ¿Puede haber auténtica paz allá donde se niega la Verdad? Riqueza incalculable en la pobreza de la gruta de Belén El coro El matrimonio antes de Cristo Loreto, la nueva Nazaret La adoración de los ángeles, de los pastores y reyes San Edmundo Campion El Nacimiento del Niño Jesús



 Artículos relacionados
La catedral sumergida La misteriosa Bretaña es una de las más interesantes regiones de Francia. Inmensa plataforma que avanza sobre el Atlántico, al sur de Gran Bretaña...

Leer artículo

La Salve en la gruta de Lourdes La primavera llega a Lourdes. Peregrinos de todas partes acuden a postrarse ante el humilde y rústico trono que ha escogido la Virgen, en las orillas del Gave de Pau...

Leer artículo

San Ireneo de Lyon Ireneo nació en el siglo II, probablemente en Esmirna (actual Izmir, en Turquía), entre los años 130 y 135...

Leer artículo

¿Por qué hay estaciones del Vía Crucis que no figuran en las Escrituras? Según la tradición de los religiosos de la Orden Franciscana, custodios de los Santos Lugares desde 1342, la Santísima Virgen habría sido la primera en realizar el piadoso ejercicio de recorrer el camino que siguió Nuestro Señor Jesucristo...

Leer artículo

Nuestra Señora de Gracia Diego Alvarez Correa fue un joven hidalgo portugués nacido en Viana do Castelo. Alrededor del año 1510, impulsado por su intrepidez, se embarcó en un bajel y navegó hacia las nuevas tierras de ultramar...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino