Pinceladas La Virgen del Rosario y Lepanto

Lucas Valdés, 1709-15, Iglesia de Santa María Magdalena, Sevilla

Felipe Barandiarán

Después de ocho siglos de Reconquista, el islam amenazaba seriamente los reinos de España y toda la cristiandad. Selim II, indigno sucesor de Solimán el Magnífico, había meditado sobre los dos modos de actuar: o enviar una gran escuadra y un gran ejército para la conquista de España, con ayuda de los moriscos alzados en armas en Granada y los argelinos, o caer sobre Venecia, apoderándose antes de Chipre, que podría utilizar como base para conquistar Italia.

La Liga Santa convocada por el papa Pío V, había sufrido varios desastres por el desacuerdo entre sus jefes. Era preciso, ante todo, un mando único. El pontífice señala al joven príncipe español Don Juan de Austria, aplicándole las palabras del evangelio de san Juan, inscritas en mármol en su tumba de El Escorial: Fuit homo missus a Deo cui nomen erat Joannes (“Hubo un hombre enviado por Dios cuyo nombre era Juan”).

El 1 de setiembre de aquel 1571, el puerto de Messina era un confuso bosque de mástiles; la escuadra cristiana estaba finalmente reunida. Mientras se esperaba un viento propicio y el regreso de una escuadrilla exploradora, los 81.000 marineros y soldados confesaron y recibieron la santa comunión en tierra, con los numerosos sacerdotes que trabajaban noche y día en el colegio de los jesuitas ayudando a los capellanes de las galeras.

Ligera, libre del peso de cualquier culpa, el 15 de setiembre, la armada se hizo a la mar. Fue un espectáculo inolvidable: el nuncio del Papa, vestido de rojo, erguido sobre el muelle, con su mano alzada bendiciendo cada barco que iba saliendo, con los cruzados arrodillados en los puentes. Y con la bendición, las oraciones de toda la cristiandad, que rosario en mano, desde sus lejanos hogares, imploraban la victoria a la Santísima Virgen.

Al amanecer del domingo 7 de octubre la armada cristiana divisó un escuadrón enemigo. Alí Pashá, en el centro de la escuadra mahometana, abrió la batalla con un cañonazo. Una lluvia de flechas envenenadas sobrevoló la escuadra cristiana. Gracias al consejo de Doria, de serrar los espolones, la artillería cristiana despejaba un fuego de cañón raso, terriblemente eficaz. La refriega era brutal. Los puentes estaban rojos y resbaladizos por la sangre, llenos de cadáveres y la lucha era ya cuerpo a cuerpo.

Lucas Valdés recoge en su magnífico fresco, de más de cinco metros de largo por casi tres de alto, este momento culminante. En lo alto, pinta a la Virgen del Rosario y el santo Papa Pío V a sus pies. Y ayudando a los cristianos, ángeles con espadas y rosarios.

En efecto, prisioneros capturados en la batalla testificaron con convicción incuestionable que habían visto a Jesucristo, a san Pedro, a san Pablo y a una gran multitud de ángeles, espadas en mano, luchando contra ellos y cegándolos con humo. La derrota de la armada turca fue completa. El poder del islam quedó quebrantado por entero.

Antes de que los emisarios llegaran a Roma con la feliz noticia, el Papa Pío V despachaba con su tesorero, Donato Cesis, cuando de repente, se separó de su interlocutor, abrió una ventana y quedó suspenso, contemplando el cielo. Se volvió después a su tesorero, y, con aspecto radiante, le dijo:

“Id con Dios. No es esta hora de negocios, sino de dar gracias a Jesucristo, pues nuestra escuadra acaba de vencer”.

El Santo Padre conmemoró la victoria designando el 7 de octubre como fiesta del Santo Rosario, y añadiendo el de Auxilio de los Cristianos a los títulos de Nuestra Señora, en la letanía de Loreto.

*       *       *

La Virgen del Rosario otorgó la victoria, sin duda. Pero abajo, en la cubierta de las galeras, estaban los hombres luchando con denuedo. Sin ellos, los ángeles nada habrían hecho. 

Una de las más bellas miradas Palabras del Director Nº 262 – Octubre de 2023 – Año XXII
Palabras del Director Nº 262 – Octubre de 2023 – Año XXII
Una de las más bellas miradas



Tesoros de la Fe N°262 octubre 2023


El Santo Rosario La gran solución para nuestro tiempo
Octubre de 2023 – Año XXII Los Papas y el Rosario El matrimonio feliz Origen, significado y eficacia del Santo Rosario1 San Serafín de Montegranaro Una de las más bellas miradas La Virgen del Rosario y Lepanto



 Artículos relacionados
¡Ay de quien se olvida y se aleja de Dios! A todos los magistrados y cónsules, jueces y gobernantes de toda la tierra y a todos los demás a quienes lleguen estas letras, el hermano Francisco, vuestro pequeñuelo y despreciable siervo en el Señor Dios, os desea a todos vosotros salud y paz...

Leer artículo

Santa Margarita Clitherow SE PUEDE AFIRMAR que no existe odio mayor que aquel que se levanta contra la verdad religiosa. Tenemos un ejemplo de ello en el refinamiento de crueldad con que fueron tratados los primeros cristianos. Y también en el sufrimiento de los católicos durante la seudo Reforma Inglesa de los siglos XVI y XVII...

Leer artículo

San Ambrosio Oriundo de una antigua familia romana que había dado mártires a la Iglesia y altos oficiales al Estado, Ambrosio era el tercer hijo del virtuoso prefecto de las Galias, quien llevaba el mismo nombre del santo...

Leer artículo

Los Santos Reyes Magos Si los pastores de Belén fueron los primeros en adorar al Niño Dios y representaron a Israel entero en el establo, era justo y conforme a los designios providenciales que el mundo pagano tuviera también y sin demora a sus representantes al lado de Aquel que traía la paz para todos los hombres sin excepción...

Leer artículo

¿Puede la Iglesia aceptar a sacerdotes casados? (Parte II) Abordaremos en el presente artículo dos aspectos que quedaron pendientes, los cuales son usados como argumento para promover la abolición del celibato sacerdotal, o al menos admitir excepciones en la Iglesia latina...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino