Plinio Corrêa de Oliveira Considero que el pintor de este cuadro, absolutamente sensacional, fue genial en la manera de distribuir a los personajes, dando la impresión de una instantánea. En primer lugar, el número de personas que el artista logró reunir y la personalidad de cada una de ellas. Luego, consiguió retratar a todos en diferentes actitudes, no hay una sola persona que esté inerte. Todos, en mayor o menor medida, participan en la conversación. Incluso los más discretos están manifestando lo que piensan. La escena es una sesión de recitación. Junto a la mesa, vemos a uno que lee para que los demás escuchen y comenten, pero de tal manera que no perturba la recitación ni al recitador. No hay una sola persona en la que no se note la fineza. La dueña de la casa es la famosa Madame Geoffrin [Marie Thérèse Rodet Geoffrin, 1699-1777], que era una salonnière, es decir, una gran conversadora que organizaba encuentros culturales en su salón. Ella está junto al príncipe de Conti, de la Casa Real Francesa. Fíjense en su seguridad y superioridad sobre los demás personajes. No tiene una expresión inteligente por encima de todos, ¡pero es un príncipe! Si quedara vacante un trono, podría perfectamente ocuparlo como rey. Consideren la belleza de las telas. Las personas se vestían así en aquella época. La variedad es extraordinaria. Son telas que hoy en día no se encuentran en el mercado, ni siquiera en tiendas especializadas. Recorran el salón y observen cada uno de los colores. Fíjense en los cuadros y en cómo los marcos combinan con el conjunto. ¿Dónde se encuentra hoy en día una casa así? Nada de esto se hace más en la actualidad. ¡Observen la alfombra! ¡Primorosa! Sobre la mesa, medio descuidada, un sombrero tirado también descuidadamente, pero se ve bien. Al fondo, junto al busto de Voltaire, están los que representan a la parte pensante, más reservados. Es el clan de la intelectualidad revolucionaria que poco después, en 1789, derrumbaría esto con la Revolución Francesa. ¡La abolición de todo lo que representa la nobleza fue un gran pecado!
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Martirizado en París el 21 de enero de 1793 |
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