Jan Frans Verhas, 1894 Felipe Barandiarán Bajo un radiante sol matinal, la procesión recorre la calle principal de este pueblo de la costa flamenca. Es la gran fiesta del verano, su punto de inflexión: la Asunción. La luz incide sobre los largos velos blancos de las cuatro jóvenes que tienen el privilegio de portar las andas de la Virgen y se refracta bañando de claridad su alrededor. Visten una túnica azul, sobre la que brilla una pequeña cruz plateada, a la altura del pecho y, en la cabeza, bajo el velo, una corona de flores. Guantes blancos en sus manos, señal de gran gala. Delante de ellas, abre el cortejo una niña vestida de primera comunión, portando una vela larga, adornada con flores y una cinta, a modo de cruz de guía. A la derecha, con paso sereno y aire recogido, consciente de su importante misión, vemos a un niño con un caballete al hombro, para que descanse la Virgen en las paradas. El empedrado de la calle se ha cubierto con ramas frescas y flores, al igual que en muchas de nuestras ciudades con motivo del Corpus, y como describen los evangelios la entrada de Cristo en Jerusalén. El cortejo continúa con ese pendón del Corazón de Jesús, rojo, con cenefas bordadas y rematado por una gran cruz dorada, que se recorta sobre el nuboso cielo de fondo. Lo acompaña un nutrido grupo de niñas, más pequeñas, también de blanco, acompañadas por una religiosa. Al fondo, agudizando la mirada, reconocemos a un grupo de hombres, con traje oscuro, que llevan en alto la imagen del Sagrado Corazón, con sus resplandores. La procesión se prolonga calle abajo, perdiéndose gradualmente entre los edificios y las figuras que la acompañan. Esa profundidad sugiere que la tradición viene de lejos y continuará más allá de los límites visibles del cuadro, de generación en generación. A los lados, en la acera, pegados a la pared, los vecinos asisten con respeto y devoción. Una abuela, a la izquierda en primer término, le explica todo a la nietecita que lleva de la mano. Encaramado sobre la tapia, asoma la cabeza de un joven, al estilo de Zaqueo. Al fondo, sobre los tejados, se alza la puntiaguda aguja del campanario que apunta hacia el cielo, recordando nuestro destino eterno. Ad te levavi oculos meos…
|
|
|
In Memoriam Nacido el 16 de mayo de 1942 en una tradicional familia de Buenos Aires, falleció en Lima el pasado 4 de mayo, poco antes de cumplir los 76 años de edad, el Sr. Alejandro Rómulo Ezcurra Naón, quien se desempeñaba como Director de Relaciones Institucionales de la Asociación Santo Tomás de Aquino... |
|
Del Juicio Particular - II ¡Oh, con cuánto regocijo espera la muerte el que está en gracia de Dios para ver pronto a Jesús y oírle decir: “Muy bien, siervo bueno y leal; porque fuiste fiel en lo poco, te pondré sobre lo mucho” (Mt 25, 21)... |
|
Del amor eterno de Dios hacia nosotros A partir de esta edición publicaremos una serie de trechos seleccionados, extraídos del libro «Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales» —Doctor de la Iglesia y Patrono de los periodistas católicos; uno de los autores ideales para elevar las almas a la perfección espiritual— recopilados... |
|
Procesión de San Antonio en Madrid Dan las siete en el gran reloj de la esquina. En el atardecer de este luminoso 13 de junio, procesiona por las calles de Madrid la imagen de san Antonio... |
|
Cristo nació de Mujer o escuchemos tampoco a los que dicen que nuestro Señor tuvo un cuerpo semejante a la paloma que vio Juan Bautista descender del cielo y posarse sobre Jesús como símbolo del Espíritu Santo. Así, pretenden hacer creer que el Hijo de Dios no nació de mujer... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino