Pinceladas La procesión del 15 de agosto en Heist-aan-Zee

Jan Frans Verhas, 1894
Ayuntamiento de Schaerbeek, Bruselas

Felipe Barandiarán

Bajo un radiante sol matinal, la procesión recorre la calle principal de este pueblo de la costa flamenca. Es la gran fiesta del verano, su punto de inflexión: la Asunción. La luz incide sobre los largos velos blancos de las cuatro jóvenes que tienen el privilegio de portar las andas de la Virgen y se refracta bañando de claridad su alrededor. Visten una túnica azul, sobre la que brilla una pequeña cruz plateada, a la altura del pecho y, en la cabeza, bajo el velo, una corona de flores. Guantes blancos en sus manos, señal de gran gala.

Delante de ellas, abre el cortejo una niña vestida de primera comunión, portando una vela larga, adornada con flores y una cinta, a modo de cruz de guía. A la derecha, con paso sereno y aire recogido, consciente de su importante misión, vemos a un niño con un caballete al hombro, para que descanse la Virgen en las paradas.

El empedrado de la calle se ha cubierto con ramas frescas y flores, al igual que en muchas de nuestras ciudades con motivo del Corpus, y como describen los evangelios la entrada de Cristo en Jerusalén.

El cortejo continúa con ese pendón del Corazón de Jesús, rojo, con cenefas bordadas y rematado por una gran cruz dorada, que se recorta sobre el nuboso cielo de fondo. Lo acompaña un nutrido grupo de niñas, más pequeñas, también de blanco, acompañadas por una religiosa. Al fondo, agudizando la mirada, reconocemos a un grupo de hombres, con traje oscuro, que llevan en alto la imagen del Sagrado Corazón, con sus resplandores.

La procesión se prolonga calle abajo, perdiéndose gradualmente entre los edificios y las figuras que la acompañan. Esa profundidad sugiere que la tradición viene de lejos y continuará más allá de los límites visibles del cuadro, de generación en generación.

A los lados, en la acera, pegados a la pared, los vecinos asisten con respeto y devoción. Una abuela, a la izquierda en primer término, le explica todo a la nietecita que lleva de la mano. Encaramado sobre la tapia, asoma la cabeza de un joven, al estilo de Zaqueo. Al fondo, sobre los tejados, se alza la puntiaguda aguja del campanario que apunta hacia el cielo, recordando nuestro destino eterno. Ad te levavi oculos meos…

Vencer el peligro y saborear la victoria por adelantado Palabras del Director Nº 296 – Agosto de 2026
Palabras del Director Nº 296 – Agosto de 2026
Vencer el peligro y saborear la victoria por adelantado



Tesoros de la Fe N°296 agosto 2026


¡Gloria a ti, Rosa bendita, del Perú radiante estrella, flor de los Cielos más bella que la flor de Jericó!
Palabras del Director Nº 296 – Agosto de 2026 Plegaria a santa Rosa de Lima por América La primera santa de América ¿Qué motiva a un pastor bautista a abandonar su religión y entrar en la Iglesia Católica? San Cesáreo de Arlés ¿Sería teológicamente incorrecto rendir culto a una parte del Cuerpo de Jesús, como por ejemplo a su Corazón? Vencer el peligro y saborear la victoria por adelantado La procesión del 15 de agosto en Heist-aan-Zee



 Artículos relacionados
El mensaje de Fátima, hoy más urgente que nunca Al fallecer la hermana Lucía el 13 de febrero de 2005 a la edad de 97 años, algunas personas preguntaron si la muerte de la última vidente cerraba el ciclo de Fátima, y si el mensaje de la Santísima Virgen a los tres pastores es todavía oportuno...

Leer artículo

San Zacarías I No existen datos referentes a san Zacarías antes de su elevación al solio pontificio. Apenas se sabe que era de origen griego, establecido en Calabria, y que su padre se llamaba Policronio...

Leer artículo

Desfile militar en Lourdes Esta magnífica procesión militar en Lourdes constituye un sorprendente argumento contra la Europa Unida...

Leer artículo

¿A dónde y por dónde he de ir? Conoces la historia de Hércules, el héroe más famoso de la mitología griega? Era la personificación de la fuerza y arrojo varoniles...

Leer artículo

¿Ha cambiado la Iglesia Católica su enseñanza sobre la transexualidad? Los defensores del transgénero argumentan que la “identidad de género” de una persona como hombre o mujer no tiene por qué coincidir con su sexo biológico. Si alguien siente una “incongruencia” entre su autopercepción psicológica y su cuerpo —“disforia de género”—, debería poder armonizarse adecuando su cuerpo a la identidad deseada...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino