Plinio Corrêa de Oliveira Existe una belleza singular cuando un jinete ejecuta un gran salto a caballo. Es un vuelo superior al de un avión, pues el jinete conduce algo vivo y mutable, pero que es gobernado por él. La vitalidad del caballo depende de un dominio psicológico que el jinete ejerce sobre el animal. El jinete que es muy audaz comunica su audacia al caballo. Ambos forman una sola audacia, una sola fuerza, participan de un mismo vuelo; pero en el conjunto se percibe el alma del jinete. Este tiene el dominio del caballo; en él brillan la inteligencia, la responsabilidad y la gloria. En esta fotografía, el caballo se encuentra en una posición en que la luz incide con una belleza perfecta, lo ilumina como un artista podría haberlo imaginado. Todas las formas del caballo se ponen en evidencia, así como su musculatura y toda su fuerza. El jinete irradia en esa ascensión que el hombre es el rey de la naturaleza. Adviértase asimismo el riesgo: si el salto sale mal, el jinete puede quedar lastimado. No piensa en el error, piensa en el riesgo; pero lo ha previsto todo, está disfrutando de la alegría de vencer el peligro y saborear la victoria por adelantado. El tejido junto a su sombrero, de modo especial y heroico, es acariciado por el viento, igual que el hombre acaricia y levanta al caballo. Esto causa la impresión de heroísmo, de victoria, de gloria. El sombrero de ala ancha es propio del hombre dispuesto a cualquier aventura. La crin del caballo da la impresión de un incendio frío; suspendida por el viento, parece una llamarada. La calidad del caballo puede juzgarse por los ojos y por las patas delanteras. El animal tiene los ojos desorbitados, ligeramente abiertos ante el peligro; los labios entreabiertos, como si ansiara devorar el riesgo. Observen el movimiento delicado de las patas delanteras del caballo: él está volando, pero ellas reposan con elegancia. En cierto sentido, esta escena podría denominarse: señorío perfecto de la voluntad humana.
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¡Gloria a ti, Rosa bendita, del Perú radiante estrella, flor de los Cielos más bella que la flor de Jericó! |
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Pedro esta aquí TÚ ERES PEDRO, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18)... |
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¿Por qué el tercer secreto de Fátima no fue divulgado en 1960? A continuación reproducimos la segunda parte de la entrevista que el autor del best seller “Fátima: ¿Mensaje de Tragedia o de Esperanza?”, Antonio Augusto Borelli Machado, concedió a nuestro colaborador Benoît Bemelmans, con motivo del centenario de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima... |
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Villancicos en Lucerna Un lánguido sol dorado desaparece lentamente tras las montañas. La nieve del valle recoge sus últimos reflejos y difumina una difusa luz anunciando las últimas horas del día... |
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¿Sería teológicamente incorrecto rendir culto a una parte del Cuerpo de Jesús, como por ejemplo a su Corazón? Agradezco la sinceridad del lector y aprovecho la ocasión para hacer una recomendación importante: siempre es prudente informarse bien antes de aceptar invitaciones para participar en encuentros de “formación” religiosa. No siempre tales ambientes resultan seguros desde el punto de vista doctrinario; al contrario, pueden introducir, de manera sutil, dudas acerca de prácticas tradicionales de piedad o incluso sobre verdades fundamentales de la fe... |
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Restauración espiritual de la virginidad Monseñor Villac: tengo 21 años y me gusta mucho leer las páginas que usted dedica para aclarar cuestiones modernas a la luz de la doctrina católica. Son realmente muy interesantes y un farol para que todos los católicos conozcan su doctrina frente a problemas actuales tan complicados. Entonces, le pido el favor de aclararme una duda muy importante para mí. Estoy seguro de que sus explicaciones me darán el rumbo preciso que debo seguir en la vida... |
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