Plinio Corrêa de Oliveira Grandes montañas, solitarias y sublimes, que parecen invitar a los hombres al recogimiento y la serenidad de las más altas contemplaciones.
Al pie de lo sublime, en un vivo y agradable contraste, sonríe y florece lo gracioso: una pequeña aldea de un encanto casi convencional, en la cual se siente la pulsación compasada pero juvenil de una vida llena de paz, de pureza, de alegría y de actividad. Al mismo tiempo sublime por su significado y su altivez, graciosa por su armonía y su belleza, uniendo, condensando en sí y elevando a un plano superior todas las notas del paisaje del cual es el punto central, se ve la pequeña iglesia barroca. En este cuadro, que es el de la aldea de Mittenwald, en Baviera, se ejerce una actividad artesanal que exige todo un ambiente de armonía, y a su vez es una fuente de armonía: los habitantes producen violines famosos en el mundo entero. El objetivo de las presentes observaciones no es solamente mostrar a los lectores un panorama encantador, típico de la católica Baviera, sino realzar cuánto es conveniente para la producción artesanal o artística un ambiente de arte y de poesía, máxime cuando es vivificado por la presencia irradiante de la Iglesia. ¿No será por falta de ello que hoy se producen en las grandes ciudades super dinámicas, super excitadas, super tumultuosas, verdaderos monstruos “artísticos”?
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¡Abundancia! Un bien que el anticonsumismo proscribe |
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¿Tienen los símbolos, la pompa y la riqueza una función en la vida humana? Quiso la Providencia que hubiese en la naturaleza materiales bellos y preciosos con los cuales el ingenio humano, rectamente movido por un anhelo de belleza y perfección, produzca las joyas, los terciopelos, las sedas, todo aquello en fin que sirva para el ornato... |
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La impregnación de las alegrías de la Navidad La fiesta de la Santa Navidad tiene el privilegio —al menos es la impresión personal que tengo— de interrumpir el tiempo. Una persona puede estar en la peor situación aflictiva; al llegar la Navidad, se abre como que un paredón y las desgracias quedan del otro lado. ¡Repican las campanas, la Navidad comenzó! ¡Cristo nació: alegría para todos los hombres!... |
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Museos: ¿osarios de la cultura? ¿QUIÉN NO SINTIÓ aún la frustración típica que asalta al hombre después de la visita a un gran museo? A lo largo de las salas y de las galerías en que las rarezas y las obras maestras están expuestas, el alma se va dilatando y enriqueciendo por la contemplación de mil maravillas... |
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Sed perfectos como vuestro Padre celestial LA LUMINOSIDAD DIÁFANA confiere a la naturaleza colores matizados y sombras discretas. Algo de la atmósfera primaveral sopla en el aire. ... |
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