Plinio Corrêa de Oliveira Grandes montañas, solitarias y sublimes, que parecen invitar a los hombres al recogimiento y la serenidad de las más altas contemplaciones.
Al pie de lo sublime, en un vivo y agradable contraste, sonríe y florece lo gracioso: una pequeña aldea de un encanto casi convencional, en la cual se siente la pulsación compasada pero juvenil de una vida llena de paz, de pureza, de alegría y de actividad. Al mismo tiempo sublime por su significado y su altivez, graciosa por su armonía y su belleza, uniendo, condensando en sí y elevando a un plano superior todas las notas del paisaje del cual es el punto central, se ve la pequeña iglesia barroca. En este cuadro, que es el de la aldea de Mittenwald, en Baviera, se ejerce una actividad artesanal que exige todo un ambiente de armonía, y a su vez es una fuente de armonía: los habitantes producen violines famosos en el mundo entero. El objetivo de las presentes observaciones no es solamente mostrar a los lectores un panorama encantador, típico de la católica Baviera, sino realzar cuánto es conveniente para la producción artesanal o artística un ambiente de arte y de poesía, máxime cuando es vivificado por la presencia irradiante de la Iglesia. ¿No será por falta de ello que hoy se producen en las grandes ciudades super dinámicas, super excitadas, super tumultuosas, verdaderos monstruos “artísticos”?
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¡Abundancia! Un bien que el anticonsumismo proscribe |
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¿Tienen los símbolos, la pompa y la riqueza una función en la vida humana? Quiso la Providencia que hubiese en la naturaleza materiales bellos y preciosos con los cuales el ingenio humano, rectamente movido por un anhelo de belleza y perfección, produzca las joyas, los terciopelos, las sedas, todo aquello en fin que sirva para el ornato... |
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Pobreza y esplendor Extremos armónicos en el firmamento de la Iglesia. Un aspecto de la Santa Iglesia. Envuelto en la penumbra, con un cráneo en la mano que evoca la muerte, San Francisco mira hacia lo alto en una actitud de profunda oración. Vestido con una sencilla y pobre túnica, que... |
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Lo inimaginable y lo soñado Siempre que veo la fachada de la Catedral de Colonia, percibo en lo más hondo de mi alma el encuentro dedos impresiones aparentemente contradictorias. Por un lado, es una realidad tan bella que, si yo no la conociera, no sería capaz de soñarla... |
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¿Cómo se llegó hasta esto? “¿PERDIERON A SU MADRE, al padre, a un hermano? ¿Están siendo llevadas a la cárcel? ¿Pasa el entierro de una amiga? ¿Cuál es la desgracia que se abatió sobre estas jóvenes de fisonomía convulsionada, ojos alucinados y llorosos?... |
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La Gran Cartuja Inmenso turíbulo del cual suben continuamente al cielo los sacrificios de la oración y de la penitencia. Llama la atención en este panorama el aspecto soberbio de la nieve. Ella cubre el edificio tan ampliamente que explica la razón de ser de los tejados y de las torres en punta... |
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