Como Dios nos hizo grandes y quiso que dominásemos la creación entera, sigue halagándonos la más vieja de las tentaciones: ser como Dios (Gén. 3, 5). – “Hijita, lleva este encargo a la Sra. Fulana. Mira: ella te querrá regalar unos céntimos. No se los recibas, mi amor”. Así inculca la mamá pudiente a su niñita la idea de independencia y autonomía. Y llevados de ese afán de autosuficiencia, quisiéramos no necesitar de nadie, ni tener que agradecer nada a otros. Ni siquiera a Dios. En este sentido todos estamos contagiados de ateísmo. Desearíamos ser autónomos e independientes incluso frente a Dios. Y nos duele tener que recurrir a Él. Sobre todo, nos molesta que su auxilio y su perdón sean gratuitos. Y no hay más remedio que reconocer nuestra indigencia, nuestra condición de mendigos de Dios. Y aceptar su gracia. Cristo es la vid; nosotros, los sarmientos. Sólo unidos a Él, percibiendo su savia, daremos frutos. Desgajados de Él, nada rendiremos (Jn. 15, 5-6). P. Marino Purroy O.C.D., Utilidades del pecado, PP. Carmelitas, Santiago de Chile, 1983, p. 6-7.
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Resurrexit! Sicut dixit, alleluia |
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Fidelidad a la palabra de Jesucristo Casado sólo por lo civil no se divorció y se casa nuevamente. — Catecismo 1650. Si la persona se casó sólo por lo civil, se divorció y contrajo una nueva unión, no puede casarse por la Iglesia. Muchas personas se casan sólo por lo civil, para evitar la indisolubilidad en el caso de que ‘no resulte’. Aunque no sea matrimonio hubo un enlace, una unión con derechos y deberes... |
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San Simplicio Según el Liber Pontificalis —Libro de los Pontífices, que contiene las biografías de los Papas, desde san Pedro hasta Esteban V, en el siglo XV—, Simplicio era hijo de Castino, ciudadano de Tívoli, en la provincia de Roma, región del Lacio, nacido en dicha ciudad en un año incierto... |
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San Mateo Mateo, “hijo de Alfeo”, como dice san Marcos (2, 14), se llamaba también Leví, por la costumbre que tenían los hebreos de un segundo nombre, como Saulo y Pablo... |
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¡No abuséis de la misericordia! Prestad atención a mis razones , derramaré mi espíritu sobre vosotros, quiero comunicaros mis palabras... |
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Santa María Soledad Torres Acosta El siglo XIX en España estuvo marcado por numerosos conflictos: la invasión napoleónica de la península ibérica, la inestabilidad política caracterizada por la alternancia de gobiernos liberales y conservadores, constantes guerras fratricidas, la persecución religiosa que condujo a la confiscación de bienes eclesiásticos y la implantación de leyes anticlericales, así como una aguda crisis económica derivada de la independencia de las naciones americanas... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino