Recibió en el bautismo el nombre de Eufrasio. Antes de los 17 años tomó el hábito de capuchino, cambiando su nombre por el de José. En 1687 fue nombrado, a su pedido, misionero en Constantinopla, a fin de conceder alivio e instrucción a los cristianos que se encontraban esclavizados por los mahometanos. Habiendo sido acusado de asesinato, fue torturado y milagrosamente salvado por un ángel, que le ordenó volver a Italia.
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Devociones marianas en el mundo |
¡Ha resucitado!, según su palabra, aleluya. Las tres Marías en la tumba de Cristo, Fray Angélico, 1446 – Convento de San Marcos, Florencia |
Artículo de portada
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Todos somos un poco ateos
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