|
Símbolo de que el Reino de los Cielos es de los violentos Plinio Corrêa de Oliveira
Una montaña desafía al hombre: ¿quién tendrá el valor de emprender la escalada? El desafío está en la atracción. No hay quien no sienta deseos de llegar hasta lo alto. No hay quien no desee bañarse en la luz expuesta en este panorama y quedar inmerso en ella. Pero, qué piedras escurridizas… Qué caminos resbaladizos y difíciles… ¡Cuánta energía será necesaria! ¡Gran lección moral! Realmente, las grandes luces están en las cumbres. Cumbres de la virtud, de la fe, de la sabiduría. Pero es necesario fuerza para trepar esas cumbres. Dice Nuestro Señor en el Evangelio que el Reino de los Cielos es de los violentos. Y sólo con violencia puede ser conquistado.
En la tierra, el hombre no existe apenas para el gozo de la vida, sino para ser héroe, para tener un alma capaz de practicar grandes acciones. Imaginen este panorama sin elevaciones; todo su equilibrio quedaría perjudicado. Las montañas existentes en la tierra son columnas necesarias para el equilibrio terrestre. El panorama parece de un cuento de hadas. La nieve se presenta tan apetecible, que se tiene ganas de comerla con una cuchara. Se imagina en un trineo con renos jalándolo velozmente por las nieves. Pero después de ello, ¿quién no pensará en subir la montaña y no sentirá tristeza al no poder escalar hasta lo más alto? Cumbre que puede ser alcanzada por penosas ascensiones, invitando a los hombres a escaladas aún más arduas, y que evoca el cielo de todos los ideales. La Sagrada Escritura califica a la Santísima Virgen como “mons super montes positum” — un monte colocado sobre todos los montes. El pico más alto de la montaña representa a Nuestra Señora, más virginal, más nívea, más pura que todo cuanto se pueda imaginar. Los otros picos pueden simbolizar a los santos de la Iglesia Católica: cristalinos, brillantes, elevados. Pero nadie llega hasta Ella. Por encima de la Virgen Santísima, apenas Dios, representado por el cielo añil que creó, para indicarnos que Él está por encima de todo, y que sólo en la otra vida lo alcanzaremos.
|
¡Señor mío y Dios mío!Las Promesas del Sagrado Corazón de Jesús |
|
San Juan José de la Cruz San Juan José de la Cruz nació el día de la Asunción del año 1654, en Isquia, en la isla del mismo nombre que formaba parte del reino de Nápoles. Sus padres, José Calosinto y Laura Gargiulo, eran nobles y acaudalados... |
|
Capítulo 1: La vida cristiana en una aldea portuguesa La vida en una aldea de la sierra portuguesa a comienzos del siglo XX estaba llena de encanto, paz y tranquilidad, lo cual era fruto del sentido del deber y de las consolaciones de la fe... |
|
San Ildefonso de Toledo El padre Ribadeneyra, discípulo y biógrafo de san Ignacio de Loyola, llama a san Ildefonso —cuya fiesta conmemoramos el día 23 de enero— “luz de España, espejo de santos prelados, gloria de su Iglesia, ornamento de su patria y devotísimo capellán de la Virgen Nuestra Señora”... |
|
¿Qué significa las puertas del infierno? La consulta se refiere evidentemente al pasaje del Génesis en el cual Dios maldice a la serpiente por haber inducido a Eva a desobedecer el mandato divino de no comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal... |
|
La familia, solución para la crisis contemporánea Se puede decir con Francis Godard, autor de La Famille, affaire de générations, que la familia, en su concepción tradicional, es “el lugar de la fundación permanente del relacionamiento humano fundamental en aquello que él deriva directamente del orden divino... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino