Una nueva blasfemia contra la Santísima Virgen, esta vez en Nueva York, intenta amedrentar a los católicos. Se trata de la pieza teatral El Testamento de María, de cuyos pormenores y gravedad el lector podrá tomar conocimiento en el artículo de nuestro colaborador Luis Sergio Solimeo. Pero no apenas informarse, sino indignarse y ofrecer a la Madre de Dios un acto de reparación. Sí, reparación, es la palabra que fluye a nuestros labios particularmente en este mes consagrado al Sagrado Corazón de Jesús. La Virgen de Fátima recomendó a los pastorcitos esta oración: “¡Oh! Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”. Fue lo que hicieron un grupo de 80 católicos, por iniciativa de America Needs Fatima, quienes protestaron frente al Teatro Walter Kerr contra la obra blasfema el 26 de marzo pasado, día del primer preestreno. Una multitud aún mayor de más de 300 personas protestó igualmente la noche del 22 de abril. La última presentación ocurrió dos semanas después, más de un mes antes de lo anunciado originalmente. Con apenas 43 actuaciones y el fracaso en la taquilla, el público estadounidense demostró estar harto de blasfemias. A pesar de que la integridad de la Santísima Madre de Dios fue atacada una vez más, los católicos no se desanimaron. Por el contrario, se opusieron a la “anti-devoción” a María con verdadera devoción a María. Gracias a la protesta y las oraciones de los fieles católicos, esta blasfemia en Broadway ha terminado precipitadamente. Es un ejemplo para todos nosotros y una advertencia para los blasfemos. En Jesús y María, El Director
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¡Señor mío y Dios mío!Las Promesas del Sagrado Corazón de Jesús |
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Ceremonial de la Entronización Cuanto más importante y mejor sea la preparación de la ceremonia de la entronización, más abundantes también serán las gracias y las bendiciones derramadas sobre las familias... |
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¿Puede un obispo o sacerdote prohibir la comunión en la boca? El Concilio de Trento declaró que la costumbre del sacerdote celebrante de comulgar con sus propias manos, y después distribuir la hostia a los fieles, es una tradición apostólica (ses. 13, c. 8)... |
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¿Se puede dar la comunión fuera de la misa? Antes del Concilio Vaticano II y de la reforma litúrgica, era costumbre en las iglesias más céntricas de las grandes ciudades dar la comunión antes e inmediatamente después de la misa a quienes, por motivos de trabajo, no podían comulgar durante la misa... |
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Nada repugna tanto a la razón como una igualdad absoluta entre los hombres Todos los hombres son, ciertamente, iguales: nadie duda de ello, si se consideran bien la comunidad igual de origen y naturaleza, el fin último cuya consecuencia se ha señalado a cada uno, y finalmente los derechos y deberes que de ellos nacen necesariamente. Mas como no pueden ser iguales... |
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Un pecado que desagrada a los mismos demonios Desgraciados… como ciegos y tontos, ofuscada la luz de su entendimiento, no reconocen la pestilencia y miseria en que se encuentran, pues no solo me es pestilente a mí, sino que ese pecado desagrada a los mismos demonios, a los que esos desgraciados han hecho sus señores... |
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