El Papa Francisco Ciudad del Vaticano.- Beatísimo Padre: Con el corazón lleno de gozo por la elección de Su Santidad como sucesor del Príncipe de los Apóstoles, nosotros, voluntarios y participantes de la campaña «El Perú necesita de Fátima», le manifestamos toda nuestra calurosa devoción y filiación espiritual. Imploramos a Nuestro Señor Jesucristo, de quien Su Santidad es ahora Vicario en la Tierra, que por la intercesión de María Santísima le colme de las gracias y el vigor necesario para conducir la barca de la Santa Iglesia en los tiempos actuales, caracterizados por tantas dificultades, pero también de grandes esperanzas. De rodillas a los pies de Su Santidad, le imploramos su Bendición Apostólica, En Jesús y María, El Director Lima, 14 de marzo de 2013
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San Vicente FerrerEl Ángel del Apocalipsis |
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¿Puede la Iglesia aceptar a sacerdotes casados? (Parte II) Abordaremos en el presente artículo dos aspectos que quedaron pendientes, los cuales son usados como argumento para promover la abolición del celibato sacerdotal, o al menos admitir excepciones en la Iglesia latina... |
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Movilidad católica y estancamiento pagano Hasta un espíritu práctico y tecnológico es capaz de impresionarse ante aquellas grandezas pasadas, sugeridas por las ruinas contemplativas... |
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¿Por qué el tercer secreto de Fátima no fue divulgado en 1960? A continuación reproducimos la segunda parte de la entrevista que el autor del best seller “Fátima: ¿Mensaje de Tragedia o de Esperanza?”, Antonio Augusto Borelli Machado, concedió a nuestro colaborador Benoît Bemelmans, con motivo del centenario de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima... |
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La genuflexión ante el Santísimo Sacramento La vida civil y social —y no digamos la militar o deportiva— está llena de signos de veneración. Y, ¿cómo no vamos a venerar también con el cuerpo a Jesús Sacramentado?... |
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Santa Teresa de Lisieux Pionera de la “pequeña vía” Para un lector superficial de la Historia de un Alma, santa Teresita (1873-1897) fue una “santita” que vivió en un mar de rosas y apenas tuvo la desdicha de perder a su madre a los cuatro años de edad y de morir prematuramente. La iconografía romántica enfatiza esta idea presentándola como una monjita buena, sonrojada y risueña, sosteniendo un crucifijo y un mazo de rosas; una caricatura edulcorada, que más favorece a una piedad falsa y sentimental. Lo cual contrasta totalmente con las fotografías auténticas que de ella poseemos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino