El Papa Francisco Ciudad del Vaticano.- Beatísimo Padre: Con el corazón lleno de gozo por la elección de Su Santidad como sucesor del Príncipe de los Apóstoles, nosotros, voluntarios y participantes de la campaña «El Perú necesita de Fátima», le manifestamos toda nuestra calurosa devoción y filiación espiritual. Imploramos a Nuestro Señor Jesucristo, de quien Su Santidad es ahora Vicario en la Tierra, que por la intercesión de María Santísima le colme de las gracias y el vigor necesario para conducir la barca de la Santa Iglesia en los tiempos actuales, caracterizados por tantas dificultades, pero también de grandes esperanzas. De rodillas a los pies de Su Santidad, le imploramos su Bendición Apostólica, En Jesús y María, El Director Lima, 14 de marzo de 2013
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San Vicente FerrerEl Ángel del Apocalipsis |
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Utopía asesina En julio de 2005 se dio la lúgubre conmemoración de los 30 años de la masacre de la población de Camboya por las tropas comunistas de Pol Pot. De aquel terrible acontecimiento poco se dijo... |
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Símbolos de la nobleza del alma humana ESTA PINTURA REPRESENTA una carabela que está saliendo de la laguna de Venecia en demanda del mar. El agua aparece de un colorido muy matinal —un azul ligeramente verdoso, que recuerda una piedra preciosa... |
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El hurto por hambre no es lícito El sétimo mandamiento («no robarás») siempre fue motivo de peligrosas diluciones que se apartaban de la recta interpretación, motivo por el cual los Papas tuvieron que intervenir censurándolas, como lo hizo el Beato Inocencio XI con los tres errores que a continuación enuncia y condena... |
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Los Estados no pueden obrar como si Dios no existiera El Estado tiene el deber de cumplir por medio del culto público las numerosas e importantes obligaciones que lo unen con Dios. La razón natural, que manda a cada hombre dar culto a Dios piadosa y santamente, porque de Él dependemos, y porque, habiendo salido de Él, a Él hemos de volver, impone la misma obligación a la sociedad civil... |
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La crucifixión y muerte de Jesucristo Jesús, abrumado bajo el peso de su carga, cayó penosamente en el camino. El cortejo se detuvo un momento para levantarlo, lo que dio ocasión a los verdugos para maltratarle... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino