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Estimados amigos: ¿Quién no recuerda con nostalgia las Semanas Santas de otrora? Desde la Cuaresma, que la precede, los espíritus se preparaban para estos días solemnes de oración y de meditación. El ambiente de las iglesias, el timbre de los sermones, los velos morados que cubrían las imágenes, los confesionarios colmados de penitentes que, movidos por la marea de gracias, resolvían librarse de sus pecados... eran manifestaciones de un clima religioso, que si hoy no desapareció, está tremendamente diluido. Hasta los años 60 y 70, las emisoras de radio y televisión, adhiriéndose al sentimiento católico, suspendían su programación habitual y pasaban a trasmitir música sacra o clásica apropiada, así como películas de índole religiosa. ¿En qué se transformó la Semana Santa? Tres o cuatro días en que la mayoría de las personas aprovechan para viajar, descansar y divertirse, apartando de su pensamiento la menor evocación de la Pasión de Jesucristo, como si ello fuese a perturbar su tranquilidad. Cada vez más fiestas y campamentos, y menos fervor en las procesiones y ceremonias. Y esto, sin hablar de los pecados con que en esos días se afrenta deliberadamente al Redentor. En este número, ofrecemos como Tema del Mes un artículo dedicado a todos aquellos que desean prepararse para la Semana Santa según el espíritu y las normas de la Iglesia de siempre. Amigo lector, permítame una sugerencia. Aproveche estos días para pedir a los Sagrados Corazones de Jesús y de María gracias para que usted y su familia progresen en la virtud. Ruegue también, y principalmente, por la Santa Iglesia, que atraviesa por una verdadera Pasión. En Jesús y María, El Director
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La Cuaresma |
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El coro Frente a un libro de coro, abierto de par en par sobre el facistol, el viejo maestro dirige con autoridad las angelicales voces de los niños... |
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Ejemplo simbólico de la lucha contra el aborto «Pedro, ¡si ustedes deben decidir entre mí y la criatura, no duden: escojan a la criatura, yo lo exijo, sálvenla! Yo haré la voluntad de Dios, y Dios providenciará lo necesario para mis hijos». Cuando Gianna Beretta Molla pronunció tales palabras tenía 39 años de edad, era madre de tres niños. ¿Qué fue lo que llevó a esta feliz madre de familia y esposa ejemplar, a no tener pena de sí, sino a buscar lo más perfecto para la gloria de Dios?... |
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Abandonar la tradición es cortar sus propias raíces Permitid que un conciudadano vuestro de ayer rinda homenaje a uno de los valores más preciosos de la vida humana y más descuidados en nuestro tiempo: la tradición. Es un patrimonio fecundo, es una herencia a ser conservada... |
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El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz El nacimiento del Niño Dios pone de manifiesto ante nuestros ojos el hecho de la Encarnación... |
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Parábolas de las diez vírgenes y el rico Epulón Para animarnos a mirar con solicitud todo aquello que atañe a nuestra salvación, el Salvador propuso la parábola de las diez vírgenes, de la siguiente manera: El reino de los cielos es semejante a diez vírgenes, que salieron con sus lámparas a recibir al esposo y a la esposa. Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino