Palabras del Director Nº 148 - Abril 2014 - Año XIII
Estimados amigos:

La devoción popular a la Virgen Dolorosa del Colegio de Quito quedó muy arraigada en el Ecuador, a partir de un conmovedor prodigio ocurrido la noche del 20 de abril de 1906, en un recinto del antiguo local del Colegio San Gabriel en la capital ecuatoriana. Fueron testigos del mismo 35 estudiantes —entre ellos un joven peruano de 14 años de edad, natural de Sullana—, dos profesores y tres empleados del citado plantel.

Regentado por la Compañía de Jesús, el nombre del colegio quedó vinculado al inmortal presidente ecuatoriano Don Gabriel García Moreno, mártir de la fe y ejemplo de gobernante católico, quien restableció definitivamente a los padres jesuitas en el vecino país, después de haber sido expulsados en 1767 por el rey Carlos III y nuevamente en 1852 por un decreto republicano.

A comienzos del siglo pasado la Iglesia en el Ecuador estaba siendo hostilizada, en el contexto de una implacable lucha entre radicales, liberales y conservadores, que se prolongaría varias décadas. Fue en el auge de aquella persecución que tuvo lugar el inesperado milagro de la Santísima Virgen de los Dolores, cuyo principal efecto fue fortalecer las convicciones de todos cuantos pugnaban por la vigencia y perennidad de los principios católicos en la vida del país. En Quito como en Fátima años después, resonó un mismo mensaje de esperanza: «¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!»

Invitamos pues a nuestros amables lectores a conocer los pormenores de esta tierna manifestación de Nuestra Señora, en la pluma del joven Diego Villamar Dávila, destacado exalumno del Colegio San Gabriel.



En Jesús y María,

El Director

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Tesoros de la Fe N°148 abril 2014


¡Oh, Madre Dolorosa!
Nº 148 - Abril 2014 - Año XIII Una multitud de almas que caen en el infierno Eutanasia infantil, nuevo zarpazo de la cultura de la muerte La Dolorosa del Colegio Profesores universitarios, comerciantes y plebeyos podían acceder a la nobleza San Fidel de Sigmaringa La doctrina del pecado original Peor que 35 siglos en el desierto



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