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Estimados amigos: Durante dos mil años la parábola del hijo pródigo —narrada por San Lucas (15, 11-31)—, ha servido de constante motivo de inspiración a pintores, escritores y oradores sacros. Pues en ella, Nuestro Señor Jesucristo desvela una de las características más intrincadas del alma humana. Cuántas veces se repite el caso de una persona, que habiendo caído en lo más sórdido del pecado, finalmente renuncia al mal y se abre a la gracia de Dios. Es una María Magdalena, un Saulo de Tarso, un Agustín de Hipona. Son las resurrecciones de alma a las que las naciones también son proclives. “Fue por cierto un gran momento, en la vida del hijo pródigo —comenta a este respecto Plinio Corrêa de Oliveira—, aquel en que su espíritu embotado por el vicio adquirió nueva lucidez, y su voluntad nuevo vigor, en la meditación de la situación miserable en que cayera, y de la torpeza de todos los errores que lo habían conducido fuera de la casa paterna. Movido por la gracia, se encontró, con más claridad que nunca, ante la gran alternativa. O arrepentirse y volver, o perseverar en el error y aceptar sus consecuencias hasta el más trágico final. (...) Se dio el embate interno. Él escogió el bien. Y el resto de la historia lo conocemos por el Evangelio”. Pensando en nuestros exigentes lectores y con el fin de ahondar en tan delicada cuestión, hemos escogido como Tema del Mes un inspirado opúsculo del P. Mariano Purroy Remón, sacerdote carmelita español, titulado Utilidades del Pecado. Autor prolífico, entre sus obras se destacan las que escribió sobre Santa Teresa de los Andes, de quien fuera vicepostulador de su causa. Estamos seguros de que nadie, al leer este texto, dejará de sentir su fe tonificada y su alma aligerada. En Jesús y María, El Director
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El Hijo Pródigo |
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San Andrés Kim y compañeros mártires Corea, antiguamente llamada Tsio-Sien (“Serenidad de la mañana”), y más tarde conocida como “El reino ermitaño”, debido a su negativa de recibir extranjeros, es quizá la única nación en los anales misioneros que se ha evangelizado a sí misma... |
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Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores Roma reinaba entonces en el universo y Satanás reinaba en Roma. Bajo el nombre de Júpiter, de Mercurio, de Apolo, de Venus, de una infinidad de dioses y diosas, se hacía adorar en toda Europa. Tenía sus templos, sus altares, sus sacrificios, sus fiestas, sus juegos solemnes en que a veces diez mil gladiadores se degollaban unos a otros entre los aplausos de cien mil espectadores... |
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El hombre mediocre Al mediocre le agradan los escritores que no dicen ni sí ni no, sobre ningún tema, que nada afirman y que tratan con respeto todas las opiniones contradictorias... |
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Aspectos nobles y grandiosos de la noche Un modo trivial de considerar las horas del día es de acuerdo con las necesidades de nuestro cuerpo, y así se dice comúnmente que la mañana es la hora en que las personas se levantan y inician su trabajo; el mediodía, aproximadamente la hora en que almorzamos; y en la noche se duerme, se descansa... |
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Rocamadour, símbolo de fe enclavado en la roca Poco más que una aldea, Rocamadour surge como un sueño entre las neblinas del valle... |
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