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Líneas suaves y leves que respetan las reglas de la transición y de la armonía PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA
Lo que salta a primera vista en la fotografía superior del palacio de Luxemburgo es la linda curva de la balaustrada. Se mira hacia ella y se tiende a sonreír, casi como quien agradece el placer que proporciona esta curva fuerte y amable.
En el centro del edificio, donde se encuentra la parte más vigorosa, se destacan altas columnas. Pero todo tan simétrico como un rostro humano, en que un lado repite al otro. Mirando los dos lados iguales del edificio, la persona siente en el fondo del alma una armonía, que viene del hecho de que el cuerpo humano está también compuesto de dos partes iguales. Una repite a la otra, y así nos sentimos agradablemente en casa viendo los dos lados del edificio.
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El Mensaje de Fátima Ese desconocido del gran público |
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La perfecta alegría Iban una vez San Francisco y el hermano León caminando en tiempo de invierno. ¿En qué está la perfecta alegría? preguntó el fraile, a lo que el santo vino a responder con un curioso pero ilustrativo ejemplo... |
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Fray Martín de la Caridad En una mañana de domingo, en la ciudad de Lima, el marqués Francisco Pizarro conversaba con algunos amigos después de haber asistido a la Santa Misa, cuando su palacio fue invadido por conspiradores que venían a vengarse de la energía con que reprimiera una revuelta en la que se habían visto envueltos... |
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Jesús entra triunfante en Jerusalén Esta entrada de Jesús en Jerusalén fue acompañada de circunstancias, anunciadas por los profetas, que redundan en su gloria... |
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La conmemoración de los difuntos vs. el día de las brujas: Halloween 2 de noviembre. El recuerdo de este día se vuelve hacia os seres queridos que Dios llamó a sí. Especialmente por aquellos que nos dieron la vida y nos educaron según los principios y valores que más acariciamos en el alma, sobre todo la fe católica... |
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El Escapulario del Carmen, prenda segura de salvación La mayoría de los católicos vive hoy con la ilusión de que irá al cielo, sin tener que hacer el menor esfuerzo para merecerlo. Practican bien o mal los Mandamientos, van a misa cuando quieren, rezan cuando les apetece o necesitan alguna gracia y, por lo demás, dejan todo para el último momento... |
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