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Líneas suaves y leves que respetan las reglas de la transición y de la armonía PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA
Lo que salta a primera vista en la fotografía superior del palacio de Luxemburgo es la linda curva de la balaustrada. Se mira hacia ella y se tiende a sonreír, casi como quien agradece el placer que proporciona esta curva fuerte y amable.
En el centro del edificio, donde se encuentra la parte más vigorosa, se destacan altas columnas. Pero todo tan simétrico como un rostro humano, en que un lado repite al otro. Mirando los dos lados iguales del edificio, la persona siente en el fondo del alma una armonía, que viene del hecho de que el cuerpo humano está también compuesto de dos partes iguales. Una repite a la otra, y así nos sentimos agradablemente en casa viendo los dos lados del edificio.
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El Mensaje de Fátima Ese desconocido del gran público |
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¿Cómo hacer una buena confesión? Nunca me confesé y quisiera saber qué debo hacer antes de contarle mis pecados a un sacerdote... |
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Homenaje a Plinio Corrêa de Oliveira Cuando me sentí llamado por Dios al ministerio sacerdotal, encontré en el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira un estímulo inquebrantable para perseverar en ese sublime ideal. Ya lo seguía de cerca, impresionado y quizás cautivado, admirando desde entonces su espíritu católico, observando que todas las fibras de su alma estaban vueltas hacia Dios... |
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Excelencia del Avemaría La salutación angélica contiene la fe y la esperanza de los patriarcas, de los profetas y de los apóstoles. Es la constancia y la fortaleza de los mártires, la ciencia de los doctores, la perseverancia de los confesores y la vida de los religiosos... |
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Grandeza del nombre “Amigo de la Cruz” No hay, en este “valle de lágrimas” que es la vida terrena, hombres a los cuales no haya sido destinada una cruz, sean buenos o malos. El Divino Redentor nos convida a cargar generosamente nuestra cruz, como Él mismo lo hizo de modo sublime... |
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San Leonardo de Puerto Mauricio En cada época, la Divina Providencia suscita almas ardientes que combaten los desmanes de su tiempo, recordando a los hombres que su destino es la patria celestial y no esta tierra. Uno de ellos fue el gran misionero san Leonardo de Puerto Mauricio... |
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