Estimados amigos: El culto a los antepasados ha sido desde tiempos inmemoriales una de las características de nuestra religiosidad. En el siglo XVI, con la llegada de los primeros evangelizadores, hubo que corregir muchos excesos. Pero con la sólida implantación de la fe católica, la veneración a los fieles difuntos alcanzó su plenitud. Son incontables, por ejemplo, las cofradías que se establecieron durante el Virreinato del Perú con ese fin. La costumbre de encargar misas en sufragio de las almas de los fallecidos se ha mantenido con fuerza a lo largo de los siglos. Perduran los responsos y las visitas a los cementerios, a pesar del crecimiento desmedido de nuestras urbes, particularmente durante el feriado del 1º de noviembre, festividad de Todos los Santos. En cuanto a las exequias y los lutos, las formas han variado con los años. Ya no se entierra en las criptas de los templos como antaño, cada vez menos en los nichos agrupados en cuarteles de los cementerios modernos y se van generalizando los camposantos jardines de estilo norteamericano. A causa de la dictadura de la moda se van abandonando asimismo los rigores del luto, menos negro y periodos cada vez más cortos. Las viudas ya no lo llevan hasta su muerte y como mucho hasta la misa de año. El cuerpo sin vida del difunto es arreglado en una funeraria, pero ya no se le vela en su hogar sino en un velatorio. Los carros mortuorios han cambiado… ya no hay caballos ni carruajes, ni una limusina negra. Existe una indudable tendencia a lo festivo, difícil de comprender. Y en todos estos vaivenes de la muerte ha irrumpido la cremación, de la que tanto se ha abusado, al punto de mover a la Congregación para la Doctrina de la Fe a publicar una Instrucción al respecto, Ad resurgendum cum Christo. Precisamente estampamos aquí el artículo “Cremación: indicio de la actual descristianización”, que atrapará el interés y servirá de segura orientación a nuestros lectores. En Jesús y María, El Director
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Conmemoración de los Fieles Difuntos Gradual descristianización de las costumbres |
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Multiplicación de los panes y curaciones Cierto día, entrando Jesús en la ciudad de Naím, encontró una gran multitud que acompañaba a la sepultura a un difunto. Era este un joven, hijo único de madre viuda, la cual seguía al féretro llorando sin consuelo, y le acompañaban otras personas. Jesús se compadeció de ella y le dijo: —“No llores”. Y acercándose al ataúd, detuvo a los que lo llevaban, los cuales se pararon y lo pusieron en el suelo. Entonces el Salvador exclamó en voz alta: —“Te mando, joven, que te levantes”... |
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Eutanasia en Portugal: Una tragedia anunciada “Nada terrible se hace de repente”, dice un viejo adagio portugués. Esto puede decirse de la reciente aprobación de la eutanasia en Portugal. Fue un proceso largo, y varios actores participaron en él... |
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La ardilla La ardilla es un juguete que Dios creó para el hombre. Para que sonría y dejarlo encantado. ¡Una maravilla de delicadeza, de levedad! Una sonrisa de Dios, que hace sonreír al hombre!... |
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El auténtico ecumenismo, según Pío IX Queridos hijos nuestros y venerables hermanos, es menester recordar y reprender nuevamente el gravísimo error en que míseramente se hallan algunos católicos, al opinar que hombres que viven en el error y ajenos a la verdadera fe y a la unidad católica pueden llegar a la eterna salvación... |
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