Ambientes Costumbres Civilizaciones “Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”

Plinio Corrêa de Oliveira

La Sagrada Escritura recurre numerosas veces a seres materiales para hacernos entender y apreciar realidades espirituales y morales. El hombre, con su limitado poder, compone sus ambientes concibiendo seres sin vida (muebles, sillones, etc.) y fabricando figuras de la realidad (pinturas, esculturas, mosaicos). Dios, al contrario, hizo la propia realidad, creando seres vivos: plantas, animales, hombres.

Del poder de expresión de los animales, tenemos pruebas en los Evangelios. Así, en su hermoso sermón de la misión de los apóstoles (Mt 10, 16), Nuestro Señor nos propone a la paloma y a la serpiente como modelos de dos altas virtudes: la inocencia y la prudencia.

Llena de armonía en sus líneas, sencilla en el colorido, graciosa en los vuelos y en los movimientos, “afable” con los demás animales, pura y cándida en todo su ser, la paloma nada de lo que hace puede sugerir la idea de rapiña, agresión, injusticia, desequilibrio, impureza. Es pues, muy adecuadamente, en el lenguaje del Salvador el símbolo de la inocencia.

Pero algo le falta: las aptitudes por las cuales un ser asegura su supervivencia en la lucha contra factores adversos, su perspicacia es mínima, su combatividad nula, su única defensa consiste en la huida. Y por esto el mismo Espíritu Santo, nos habla de “palomas imbéciles, sin inteligencia” (Os 7, 11).

Lo que nos hace recordar a ciertos católicos deformados por el romanticismo, para quienes la virtud consiste solo y siempre en apagarse, bajar la cabeza, ser ridiculizados, retroceder, dejarse humillar.

¡Cuán diferente es la serpiente: agresiva, venenosa, falsa, perspicaz y ágil! Elegante y al mismo tiempo repugnante; frágil al punto de poder ser aplastada por un niño y peligrosa al punto de matar a un león con su veneno; adaptada por su forma, su modo de moverse y de actuar, al ataque velado, traicionero, fulminante; tan fascinante que en ciertas especies hipnotiza y esparce a su alrededor el terror al mismo tiempo. Ella es verdaderamente el símbolo del mal, con todos los atractivos y toda la felonía de las fuerzas de la perdición.

Pero en toda esta “malicia”, cuánta prudencia, cuánta astucia. La prudencia es la virtud por la cual alguien emplea los medios necesarios para llegar a los fines que tiene en vista. La astucia es un aspecto y, en cierto modo, un refinamiento de la prudencia, por la cual se mantiene el silencio y se emplean los disfraces lícitos, necesarios para alcanzar un fin. Todo en la serpiente es astucia y prudencia, desde su penetrante mirada hasta lo escurridizo de su forma y lo terrible de su picadura.

*     *     *

El ibis nos da un ejemplo magnífico de cómo se pueden aliar en una sola acción la inocencia de la paloma y la astucia de la serpiente. Su nido lo hace en árboles y protege con vigilancia y energía a su progenie. Es así, un ejemplo de virtud seria y fuerte para el hombre.

Viene, sin embargo, la serpiente, y le coge un huevo, amenazando con deglutir los demás. No menos hábil y capaz que el reptil, el ibis le ataca en el punto exacto, inutilizando todos sus recursos de agresión y de defensa. Después de algún tiempo de presión, la serpiente entrega el huevo y cae desfallecida al suelo.

El ibis alcanzó un objetivo honesto con la inocencia de la paloma, empleando los recursos de la lucha, que vencieron en astucia a la serpiente.

¿Es lícito el matrimonio de un católico con alguien que no lo es? Palabras del Director Nº 209 – Mayo de 2019 – Año XVIII
Palabras del Director Nº 209 – Mayo de 2019 – Año XVIII
¿Es lícito el matrimonio de un católico con alguien que no lo es?



Tesoros de la Fe N°209 mayo 2019


Nostalgias del Pasado Tendencias sociales y religiosas del futuro
Mayo de 2019 – Año XVIII El amor materno, sublimidad del género humano Risas intempestivas de los padres y una moraleja Una propaganda que explota nostalgias del pasado, revela tendencias del futuro La devoción a la Virgen y la elección de la vocación San Antonino de Florencia ¿Es lícito el matrimonio de un católico con alguien que no lo es? “Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”



 Artículos relacionados
La cultura de la intemperancia: la Cultura Pop LO QUE CARACTERIZA cada vez más al hombre promedio actual es que ya no puede ordenar su vida, su actividad y su voluntad según una jerarquía de valores y principios eternos, dejándose, por el contrario, llevar como una pluma al viento por el espíritu de la época, por las corrientes de la moda, por los anuncios en los medios de comunicación social y por la propaganda política. ...

Leer artículo

¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios...

Leer artículo

La deslumbrante arquitectura de Praga Existe una arquitectura religiosa y una arquitectura profana. Al hacer tal afirmación, no pretendo afirmar lo que es obvio, sino apenas sentar las bases de algunas consideraciones que merecen tratarse aquí, a propósito de las bellezas deslumbrantes de la ciudad de Praga, capital de la actual República Checa...

Leer artículo

San Andrés Corsini Nicola y Peregrina pertenecían a la noble y antigua familia florentina de los Corsini. A fuerza de oraciones y promesas, obtuvieron del cielo un hijo, que consagraron a la Virgen en el convento de los carmelitas...

Leer artículo

En las costumbres de la Iglesia, reflejos de su santidad En la Iglesia Católica —como era en los buenos tiempos anteriores al modernismo—, cuando un obispo entraba en agonía, inmediatamente la primera preocupación de la Iglesia era enviar a un sacerdote para que lo confesara y le perdonara sus pecados. Si fallecía, comenzaban las oraciones por su alma, para liberarlo del Purgatorio...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino