stimados amigos: Entre la Iglesia y el Estado: ¿unión o separación? Plantear tal problema es lo mismo que inquirir por la pertinencia de la unión entre el alma y el cuerpo. Es evidente que el cuerpo sin el alma no subsiste, muere y se descompone. León XIII nos responde de forma concisa: “La Iglesia sin el Estado es un alma sin cuerpo. El Estado sin la Iglesia es un cuerpo sin alma”. Debido al relativismo de los tiempos modernos, hasta los principios más evidentes están siendo erosionados, discutidos, negados y olvidados. Así, la doctrina católica sobre la unión entre la Iglesia y el Estado es permanentemente cuestionada por los partidarios del laicismo. Por ello, el asunto es de vital importancia para los católicos, pues en la actualidad no faltan quienes predican la imposición del Estado laico, el divorcio entre la Iglesia y el Estado, la supresión de la enseñanza religiosa y de las oraciones en las escuelas, la eliminación de los días festivos en el calendario y la remoción de los símbolos católicos de lugares públicos. En el presente Tema del Mes se demuestra cómo el orden espiritual no tiene nada de contradictorio con el orden temporal; sino que más bien, deben complementarse armoniosamente, como ocurre con el alma y el cuerpo. Esto no significa que al defender en tesis la unión entre la Iglesia y el Estado, la anhelemos en la práctica hoy en día. El régimen de unión para los poderes espiritual y temporal es el ideal; pero dadas las circunstancias concretas de nuestros días, tal régimen podría generar en muchos casos problemas aún más graves a la sociedad humana. Roguemos a la Divina Providencia para que suscite las condiciones necesarias a fin de que una efectiva y feliz unión entre la Iglesia y el Estado pueda darse de modo fructuoso. Lo que por cierto ocurrirá con el triunfo del Inmaculado Corazón de María, profetizado en Fátima. En Jesús y María, El Director
|
Las relaciones entre la Iglesia y el Estado A la luz de la doctrina católica |
|
Coca-Cola: Sabor de un enigma Si se le compara con bebidas de sabor definido, como el vino y la cerveza, esta gaseosa, que misteriosamente atrae a las masas, causa la sensación de falta de rumbos, como la vida de muchos de sus apreciadores... |
|
San José de Calasanz ue con sorpresa que los habitantes del palacio del nobilísimo D. Pedro de Urgel, barón de Peralta de la Sal, en la católica España, vieron en 1561 a su hijo de cinco años de edad, corriendo por la casa armado con un puñal, que había tomado de la panoplia paterna, detrás de algo. ¿De qué? Se preguntaron a sí mismos... |
|
Notre Dame de París, la luz y las llamas En el lejano tiempo en que la reforma litúrgica impuesta por el Concilio Vaticano II encontraba adeptos ardientes, la celebración de la misa fue adquiriendo un tono festivo, con canciones nuevas y sermones optimistas, en medio de deplorables representaciones escénicas. Todo hecho a medida para que la misa perdiera su contenido de misterio... |
|
La corona de Carlomagno Joya adecuada al emperador arquetípico. En la ilustración mayor se aprecia la corona de Carlomagno (742-814), el emperador cristiano arquetípico. En la placa frontal, se destacan las incrustaciones de piedras preciosas en cabujón, que es la piedra natural, pulida,... |
|
¿Puede el hombre prever los acontecimientos? Por ser “La Palabra del Sacerdote” una de las columnas más apreciadas de Tesoros de la Fe, con el fallecimiento del recordado Mons. José Luis Marinho Villac la dirección de la revista Catolicismo [que publica originalmente esta columna] me pidió que le diera continuidad, respondiendo a las consultas hechas, en su mayoría sobre temas religiosos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino