Página Mariana Lourdes: milagros físicos para el bien de las almas

Plino Corrêa de Oliveira

Las peores enfermedades, los males más grandes, los sufrimientos más horrendos, la Santísima Virgen los puede curar. En Lourdes, Ella ha eliminado las leyes más inflexibles de la naturaleza y ha vencido todos los obstáculos. Ella opera milagros, por ejemplo, haciendo que una persona vea sin tener nervio óptico; tal es su dominio sobre la naturaleza.

Esto demuestra que todas las gracias vienen a través de Ella, que es la Reina del Cielo y de la Tierra.

Algunas personas que son un tanto dadas a pedir favores materiales y desdeñan los favores espirituales, se impresionan mucho con las gracias de Lourdes.

No comprenden que los favores materiales que Dios concede, deben alimentar en nuestra alma el deseo de favores espirituales, de gracias para el alma. Y es por ahí que Dios verdaderamente atrae las almas hacia Él.

No se piense que las curaciones de Lourdes se deben únicamente al hecho de que la Virgen se apiada de la persona discapacitada, por ejemplo, de un cojo. Ella se compadece de los lisiados, por supuesto, y quiere curarlos. Sin embargo, mucho más que eso, quiere el bien de sus almas.

Se sirve de un milagro físico para hacer un bien espiritual al alma, no solo a la suya, sino también a la de los demás que sepan del prodigio. Uno de esos bienes es una gran fe en la verdad de que Ella es medianera de todas las gracias.

Por ejemplo, una persona reza pidiendo que la proteja de un dolor de garganta. La Virgen puede librarle del dolor, salvo en los casos en que el malestar sea un medio que conduzca a la salvación. A veces, un dolor de garganta, y otras dolencias peores, pueden hacer un bien espiritual a muchas personas. Si no hubiera enfermedades en la tierra, el infierno estaría muchísimo más lleno. Por lo tanto, no es cualquier enfermedad la que Nuestra Señora de Lourdes cura. 

Regreso a la caligrafía para no perjudicar la educación San Miguel Febres Cordero Muñoz
San Miguel Febres Cordero Muñoz
Regreso a la caligrafía para no perjudicar la educación



Tesoros de la Fe N°266 febrero 2024


La escritura manual: imprescindible en el colegio Digitalización vs. enseñanza tradicional
Febrero de 2024 – Año XXIII Oración para el estudio Conversación íntima entre una madre y su hijo  Regreso a la caligrafía para no perjudicar la educación Lourdes: milagros físicos para el bien de las almas San Miguel Febres Cordero Muñoz La enorme responsabilidad de los padrinos de bautismo Dos concepciones de la sociedad Ex voto



 Artículos relacionados
¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre las artes marciales? La pregunta puede interesar no solamente a jóvenes lectores deseosos de practicar algún deporte de autodefensa, sino también a padres de familia que, con la intención de dar buena formación y sana distracción a sus hijos, piensan en la posibilidad de matricularlos en alguna academia de artes marciales, como karate, judo, etc...

Leer artículo

Gravedad con ornato Fabulosa, así califico a esta capilla del castillo de Karlštejn, a 30 kilómetros de la ciudad de Praga, construida en 1348 por Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de la antigua Bohemia...

Leer artículo

Las tres virtudes teologales simbolizadas en el turíbulo En el turíbulo están muy bien simbolizadas las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Desde mi punto de vista, principalmente la fe, pero también las otras dos virtudes están simbolizadas en el turíbulo...

Leer artículo

El Mensaje de Fátima, ese desconocido No es fácil discernir lo que el mensaje de Fátima tiene de medular. Revelado poco a poco por expreso deseo de la Santísima Virgen o por determinaciones humanas, es tan rico en aspectos relevantes que, conforme la índole propia de cada alma, esta se detendrá sea en uno, sea en otro de esos aspectos, sin fijarse en ninguno como su substrato fundamental...

Leer artículo

El arte de crear defectos en los hijos Hay dos grandes medios para esto: el mal ejemplo y los mimos...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino