Invocando humildemente al divino Espíritu Santo y confiados en la protección de María Santísima, después de haber oído a los Rvdos. Consultores de esta nuestra diócesis: Tenemos a bien 1º declarar como dignas de crédito las visiones de los niños en la Cova da Iria, parroquia de Fátima, de esta diócesis, los días 13 de mayo a octubre de 1917; 2º permitir oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima. Réstanos, amados hijos en Nuestro Señor, advertiros que, si para nosotros es un gran motivo de alegría y consolación la gracia que la Santísima Virgen nos concedió, mayor es la obligación de corresponder a su bondad. La experiencia de años demuestra que “los ojos de Dios están abiertos y los oídos atentos a las oraciones en este lugar” (2 Cr 7, 15), pero es preciso que por la pureza de nuestra vida, práctica de los Mandamientos de la Ley de Dios, observancia de los preceptos de la Iglesia, respeto y sumisión a las direcciones de la Sede Apostólica, nos mostremos integralmente católicos, pues no todo el que dice: “Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt 7, 16). La Santa Iglesia al referirse al misterio de la Encarnación del Verbo divino, exclama: “¡Oh beneficio digno de eterna gratitud! ¡Dios se nos dio a conocer de un modo visible a fin de que, viéndolo, seamos abrasados en el amor de las bellezas invisibles!” Recomendamos de una manera especial a nuestros queridos diocesanos el amor a Nuestro Señor Sacramentado, la devoción a la Santísima Virgen, a san José, a las benditas almas del Purgatorio, la recitación diaria de al menos la tercera parte del rosario, la fuga del pecado de la carne, de las modas inmodestas y lecturas inmorales, la práctica de la penitencia en que Jesús tanto insistió y la Virgen, Nuestra Señora, tanto recordó, caridad para con todos los hermanos y principalmente para con los enfermos y pobrecitos… Si así lo hacemos, se pueden aplicar a nuestra Patria las palabras del Profeta: “Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones… habitaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace tanto tiempo y para siempre” (Je 7, 5 y 7).
Mons. José Alves Correia da Silva, obispo de Leiria, Carta Pastoral sobre el culto a Nuestra Señora de Fátima, 13 de octubre de 1930
|
Nuestra Señora de Sonsoles Dulce Protectora de Ávila |
|
¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios... |
|
Criterios básicos para el voto electoral de un católico En vista de las próximas elecciones regionales y municipales que se desarrollarán en el Perú el domingo 2 de octubre, esta columna ha recibido las más variadas consultas al respecto... |
|
Sandy y la Virgen Milagrosa Nueva York, madrugada del 31 de octubre de 2012. Ayer fue quizá uno de los días más tristes para la gran metrópoli norteamericana, después del trágico episodio de las Torres Gemelas en el 2001. El huracán Sandy, a su paso por la Costa Este de los Estados Unidos, ha sembrado muerte y destrucción... |
|
La encíclica Humanæ Vitæ y la revolución sexual El año pasado, la Iglesia celebró el 50º aniversario de la publicación de la encíclica Humanæ Vitæ (sobre la vida humana), del Papa Paulo VI, lanzada en el contexto de la revolución sexual de mediados de los años sesenta... |
|
San José Sánchez del Río La Constitución Mexicana de 1917, de carácter esencialmente socialista, desencadenó un terrible conflicto que sometió a la Iglesia al estricto control del Estado; reguló la predica católica, asignó un número determinado de sacerdotes por estado, expulsó del país a todos los religiosos no mexicanos, limitó la asistencia a misa, los bautizos, matrimonios, sacramentos y limosnas... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino