Verdades Olvidadas La caridad sin fe es mera filantropía

La curación del paralítico en Betesda, Bartolomé Esteban Murillo, 1670 – Óleo sobre lienzo, National Gallery, Londres

En principio, el mundo no pone objeciones a las obras concretas de benevolencia o de misericordia que suponen reparar una carencia en los hombres. Sin embargo, el mundo sí muestra hostilidad hacia la verdad de la fe, especialmente en el marco de la dictadura del relativismo que tantas veces ha denunciado el Papa Benedicto XVI. En definitiva, parece que el mundo le exige a la Iglesia, para ser aceptada por él, que practique la caridad, pero que renuncie a que esa caridad sea una expresión de las verdades de fe que el mundo rechaza; no tanto a la confesión pública de fe, sino a que sea esa fe la que inspire y dirija la benevolencia hacia los bienes auténticos según el misterio del hombre manifestado en Cristo.

Parece que el mundo le quiere decir al cristiano: puedes creer en Dios, pero cuando hagas caridad, deja la verdad de la fe a un lado y adáptate a los criterios del mundo, a las ideologías del momento, a los intereses de los que gobiernan. Por supuesto, eso impediría una de las mayores obras de caridad que pueden hacerse, que es la predicación del Evangelio.

Si a las obras de caridad les falta la fe, entonces ya no hablamos de caridad, sino de filantropía. Ya hemos dicho que la Iglesia, a diferencia del protestantismo, no rechaza esa filantropía natural. Pero sí afirma con rotundidad que, como tales, esas obras no son suficientes para la salvación, porque para ella es necesaria la justificación por medio de la fe, para la que esas obras, por otro lado, pueden disponer al hombre. Explícitamente, y con la contundencia que lo caracteriza, lo declara san Pablo: “Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados […], pero no tengo caridad, de nada me serviría” (1 Cor 13, 3).

 

Cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto y la Disciplina de los Sacramentos, Discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universidad Católica de Valencia (España), 1 de julio de 2022 in https://www.ucv.es.

‹ Palabras del Director Nº 249 – Setiembre de 2022 – Año XXI El cazador de venados ›
El cazador de venados ›
‹ Palabras del Director Nº 249 – Setiembre de 2022 – Año XXI



Tesoros de la Fe N°249 setiembre 2022


San Miguel Arcángel Fuerza de los que luchan bajo el signo de la Cruz
La era futura o Reino de María, llegará a través de la Divina Misericordia Setiembre de 2022 – Año XXI La caridad sin fe es mera filantropía El cazador de venados En la mesa se decide el éxito o el fracaso familiar y social En la lucha contra el jefe del orgullo sigamos al Príncipe San Miguel Nuestra Señora de Gracia Santa Eustoquia, Virgen Criterios básicos para el voto electoral de un católico Clark Gable y Felipe II



 Artículos relacionados
Funerales dignos de reyes En la ciudad de Béthune, en el norte de Francia, desde hace 800 años, la Confrérie des Charitables de Saint-Éloi (Hermandad de la Caridad de San Eloy) se encarga de dar cristiana sepultura a los muertos que nadie quiere tocar...

Leer artículo

La gran peste de Marsella de 1720 Hace algo más de 300 años, el 25 de mayo de 1720, el navío Le Grand-Saint-Antoine atracó en Marsella, procedente de Siria. Por falta de vigilancia, negligencia o corrupción de las autoridades portuarias y municipales, junto a su cargamento de telas y fardos de algodón desembarcó un pasajero clandestino: el bacilo de la peste...

Leer artículo

La dictadura del piercing Oreja, ceja, mentón, nariz, labios, lengua, todo sirve. Se diría que la moda de incrustar objetos en el cuerpo es la moda del dolor y de la infelicidad. El sentido común y el sentido católico quedan chocados con una extravagancia tan repulsiva. Más inquietante aún es el fondo moral y psicológico que esta moda revela...

Leer artículo

La modernidad: rasgos infantiles en personas maduras Alfred Binet, célebre psicólogo, nos legó un estudio en el que estableció las pautas para comprender las diferencias intelectuales que existen entre el adulto y el niño...

Leer artículo

¿Estamos obligados a creer en todas las apariciones particulares? La Iglesia siempre ha sido muy cauta a la hora de ocuparse de apariciones y fenómenos místicos extraordinarios, dando su aprobación solamente después de un riguroso proceso canónico, interrogando a las personas implicadas, a terceros que las rodean, a peritos en alguna ciencia que puedan verificar determinados hechos...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino