Estimados amigos: A menudo el público confunde la Sagrada Túnica de Argenteuil (Francia) con el Santo Sudario de Turín (Italia), una sábana que envolvió el cuerpo del Salvador poco después de su muerte, y en la que se imprimió milagrosamente su imagen. La Sagrada Túnica, sin embargo, era la prenda que llevó Nuestro Señor durante su vida, y que vestía cuando fue traicionado y apresado en el Huerto de los Olivos. Todavía le acompañó durante los atroces padecimientos de la Pasión, quedando cabalmente empapada en su preciosísima Sangre. El valor de esta reliquia es inconmensurable y solo comparable al de la Sábana Santa. Los soldados romanos se disputaron su posesión jugando a los dados, según lo narra el Evangelio. Y así comenzó el largo peregrinaje de la túnica de Argenteuil: apariciones, desapariciones, dudas sobre la autenticidad del venerado tejido, hasta llegar a una impresionante confirmación en nuestros días. Al igual que el Sudario de Turín, la Sagrada Túnica, que se guarda en la Basílica de Saint Denis en la ciudad de Argenteuil (a unos 15 km al noroeste de París, en la margen derecha del río Sena), fue sometida al análisis frío y objetivo de la ciencia, que demostró lo que la fe de los católicos siempre sostuvo: que aquella prenda realmente perteneció a Nuestro Señor Jesucristo. La Sagrada Túnica se conserva habitualmente enrollada en un pequeño relicario. Cada cincuenta años es expuesta a la veneración de los fieles; las últimas dos en 1934 y 1984. Hubo una ostensión excepcional en 2000 por el Año Jubilar y en 2016 con motivo del Año Santo de la Misericordia. La próxima ocasión esta prevista para 2034. Al desearles una buena lectura, aprovecho la ocasión para implorar a Dios Todopoderoso que conceda a nuestros amables lectores una Pascua santa, llena de bendiciones. En Jesús y María, El Director
|
La Sagrada Túnica de Nuestro Señor Jesucristo Autenticidad confirmada por la Ciencia |
|
Aspectos nobles y grandiosos de la noche Un modo trivial de considerar las horas del día es de acuerdo con las necesidades de nuestro cuerpo, y así se dice comúnmente que la mañana es la hora en que las personas se levantan y inician su trabajo; el mediodía, aproximadamente la hora en que almorzamos; y en la noche se duerme, se descansa... |
|
La Infancia de Jesús Herodes esperaba a los Magos para tener noticias acerca del nacimiento de Cristo, pero sus intenciones eran pérfidas. Temiendo un rival que pudiese tomar su puesto, quería a toda costa eliminarlo... |
|
Al alma angustiada Voz de Cristo, voz misteriosa de la gracia que resonáis en el silencio de los corazones, Vos murmuráis en el fondo de nuestras conciencias palabras de dulzura y de paz. A nuestras miserias presentes repetís el consejo del Maestro: «¡Confianza, confianza!»... |
|
Grandes corazones, grandes obras, grandes dispendios Según hemos expuesto, la [virtud de la] magnificencia tiende a realizar una obra grande... |
|
Plata de desecho Entre los múltiples textos de la Sagrada Escritura que pueden ayudarnos a tener ese arrepentimiento auténtico, que consuele a Nuestra Señora y apresure “los días de bonanza”, escogimos uno del profeta Jeremías... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino