Palabras del Director Marzo de 2023 – Año XXII

Estimados amigos:

¿Por qué se aparece la Virgen? ¿A qué motivos obedece? ¿Cómo escoge la ocasión, el lugar del prodigio, las personas a las cuales favorece o el número de veces que lo hace? Son preguntas válidas, que cualquiera se puede formular.

Las razones que han impulsado a la Madre de Dios para manifestarse son muy variadas.

Por ejemplo, en Fátima la Señora del Cielo vino para transmitir un mensaje de esperanza de conversión, en Lourdes para implorar oración y penitencia, en la Rue du Bac para difundir la medalla milagrosa, en La Salette para alertar sobre la decadencia del mundo y del clero, etc.

Pero en todas partes para fortalecer nuestra fe o confirmarnos en ella. Pues inequívocamente lo hace por un designio de misericordia.

Aunque la inmensa mayoría de las apariciones marianas haya tenido lugar después de la gloriosa Asunción a los Cielos de María Santísima, el apóstol Santiago el Mayor tuvo el privilegio de ser favorecido con una visión suya, en vida de la Virgen, en el Pilar de Zaragoza.

En el Antiguo Testamento, al narrar la vida del profeta Elías, destaca la nubecilla que sube del mar y que traerá sobre la tierra una lluvia de gracias (1 Re 18, 44), la cual simbolizaba a la mujer que engendraría al Mesías.

En México, la Virgen de Guadalupe o del Tepeyac se presenta ante el indio Juan Diego para precipitar la conversión de los aborígenes. En el Perú, la Virgen del Triunfo o del Sunturhuasi se aparece frente a las huestes de Manco Inca en el Cusco, para sellar la evangelización de los incas.

Menos conocida es una aparición sorprendente ocurrida en Francia, en la antigua Galia romana, antes del nacimiento de la Santísima Virgen, la cual con la venia de mis lectores pasaré a narrar a continuación, deseándoles que su lectura sea del mayor agrado y provecho espiritual.

En Jesús y María,

 El Director

Banquete de bodas en Yport El sentimiento de la naturaleza y el alpinismo
El sentimiento de la naturaleza y el alpinismo
Banquete de bodas en Yport



Tesoros de la Fe N°255 marzo 2023


Oh Virgen de la Guardia Guarda nuestra fe y la inocencia de los niños
Marzo de 2023 – Año XXII El sentimiento de la naturaleza y el alpinismo Venerable María Clotilde de Borbón Cualidades del buen consorte Nuestra Señora de la Buena Guardia Jesucristo quiso nacer de estirpe real El formidable poder de la música Grandezas inconmensurables de San José En la era de los abuelos-niños Banquete de bodas en Yport



 Artículos relacionados
Un pecado que desagrada a los mismos demonios Desgraciados… como ciegos y tontos, ofuscada la luz de su entendimiento, no reconocen la pestilencia y miseria en que se encuentran, pues no solo me es pestilente a mí, sino que ese pecado desagrada a los mismos demonios, a los que esos desgraciados han hecho sus señores...

Leer artículo

La vida temprana de la Virgen María Cuando la Virgen María alcanzó la edad de tres años, sus piadosos padres cumplieron su promesa...

Leer artículo

Consejos de la Santísima Virgen para formar a los jóvenes La figura incomparable de San Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, nos sorprende a cada momento. Su peculiar técnica de enseñanza —conocida como el método preventivo— ha formado a generaciones enteras en los países donde la vasta obra salesiana se implantó. ¿Cuál era el secreto de Don...

Leer artículo

San Cipriano de Cartago No disponemos de mayor información sobre los primeros años y la juventud de san Cipriano (Thascius Caecilius Cyprianus). Nacido hacia el año 210 en Cartago, metrópoli romana del norte de África, fue profesor de retórica antes de su conversión. Célebre orador y polemista, poseía una fortuna considerable y fue sin duda senador en su ciudad...

Leer artículo

El sombrero En diversas épocas, el sombrero representó un símbolo de la dignidad de quien lo portaba; en nuestros días él aún sobrevive, remitiendo para una visión de la antigua cortesía. Si no llega a sorprender, ciertamente que al verlo, despierta la atención adormecida entre...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino