Estimados amigos: ¿Por qué se aparece la Virgen? ¿A qué motivos obedece? ¿Cómo escoge la ocasión, el lugar del prodigio, las personas a las cuales favorece o el número de veces que lo hace? Son preguntas válidas, que cualquiera se puede formular. Las razones que han impulsado a la Madre de Dios para manifestarse son muy variadas. Por ejemplo, en Fátima la Señora del Cielo vino para transmitir un mensaje de esperanza de conversión, en Lourdes para implorar oración y penitencia, en la Rue du Bac para difundir la medalla milagrosa, en La Salette para alertar sobre la decadencia del mundo y del clero, etc. Pero en todas partes para fortalecer nuestra fe o confirmarnos en ella. Pues inequívocamente lo hace por un designio de misericordia. Aunque la inmensa mayoría de las apariciones marianas haya tenido lugar después de la gloriosa Asunción a los Cielos de María Santísima, el apóstol Santiago el Mayor tuvo el privilegio de ser favorecido con una visión suya, en vida de la Virgen, en el Pilar de Zaragoza. En el Antiguo Testamento, al narrar la vida del profeta Elías, destaca la nubecilla que sube del mar y que traerá sobre la tierra una lluvia de gracias (1 Re 18, 44), la cual simbolizaba a la mujer que engendraría al Mesías. En México, la Virgen de Guadalupe o del Tepeyac se presenta ante el indio Juan Diego para precipitar la conversión de los aborígenes. En el Perú, la Virgen del Triunfo o del Sunturhuasi se aparece frente a las huestes de Manco Inca en el Cusco, para sellar la evangelización de los incas. Menos conocida es una aparición sorprendente ocurrida en Francia, en la antigua Galia romana, antes del nacimiento de la Santísima Virgen, la cual con la venia de mis lectores pasaré a narrar a continuación, deseándoles que su lectura sea del mayor agrado y provecho espiritual. En Jesús y María, El Director
|
Oh Virgen de la Guardia Guarda nuestra fe y la inocencia de los niños |
|
Mil años de la abadía del Monte Saint-Michel Es innegable que hay algo prodigioso en este lugar. Una montaña convertida en isla, que mantiene el misterio de su singularidad en un escenario fascinante, donde la tierra y el agua parecen interactuar, alterando la conformación de un territorio que se transforma, pero que resiste desde hace milenios a los desafíos del hombre y a las fuerzas de la naturaleza... |
|
Santa Helena, Emperatriz Flavia Julia Helena, madre de Constantino el Grande, nació a mediados del siglo III, posiblemente en Drépano, en Bitinia (Asia Menor), más tarde llamada Helenópolis, en el golfo de Nicomedia. Sus padres eran de origen humilde... |
|
Pedro, cabeza de la Iglesia Muchas veces, manifestó Jesús que elegía a Pedro como cabeza de su Iglesia... |
|
¿Cómo hacer una buena confesión? Nunca me confesé y quisiera saber qué debo hacer antes de contarle mis pecados a un sacerdote... |
|
El Canto Gregoriano “¡Están sonriendo! ¡No es posible!”, exclamó Nerón, el tristemente célebre emperador romano del siglo primero de la era cristiana, al entrar en la arena para deleitarse con la vista de los restos dispersos en el suelo, aún calientes y ensangrentados, de las víctimas de un espectáculo más que acababa de promover... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino