“Estímulo a la cortesía y a la dignidad de la vida” * Plinio Corrêa de Oliveira Stein am Rhein —simplemente “Piedra junto al Rin”— es una minúscula ciudad de Suiza, pero llena de poesía, donde, como se aprecia en la fotografía superior, todo invita a una existencia cristiana, digna y cortés, de la que habla el Papa.1 La pequeña plaza del mercado, acogedora y tranquila, marcada a fondo por la seriedad del palacio municipal del siglo XVI, representa el aspecto citadino de la encantadora localidad. Sin embargo, como cualquier aldea verdadera (y Stein am Rhein es más bien una aldea que una ciudad), ella no debe ser vista de manera aislada, sino también en función del campo. La segunda ilustración la muestra como un elemento integrante del paisaje bucólico, dominado por su altanero campanario, mientras que las viviendas populares, confortables y alegres, parecen acurrucarse filialmente junto a la iglesia y mirarse, satisfechas de sí mismas, del paisaje y del Creador lleno de bondad, en la placidez diáfana de las aguas del Rin. El arte, la poesía, la dignidad y la amenidad de la vida, son los frutos eximios de aquella “tradición que se denomina cultura cristiana”. Una tradición que no es apenas un vestigio del pasado, sino un valor perenne que ha de inspirar el presente y el futuro.
1. S.S. Juan XXIII, Discurso a los peregrinos de Bérgamo, 30 de abril de 1961.
|
Santa María de la Fuente Aparición que dio origen a “la Lourdes de Italia” |
|
Dos modos de ver la vida del campo Seis de la tarde. La faena diaria se ha terminado. La noble tranquilidad de la atmósfera envuelve la inmensidad de los campos, invitando al reposo y al recogimiento. Un crepúsculo color de oro transfigura la naturaleza, haciendo brillar en todas las cosas un reflejo lejano y suave de la inexpresable majestad de Dios... |
|
El Huerto de los Olivos Hay un principio que la piedad católica admite como verdadero: cuando en cierto lugar ocurre algo muy sagrado, de algún modo aquel lugar se vuelve también sagrado. Un ejemplo supremo: el Huerto de los Olivos, el lugar sagrado donde transcurrió la Agonía de Nuestro Señor Jesucristo... |
|
Museos: ¿osarios de la cultura? ¿QUIÉN NO SINTIÓ aún la frustración típica que asalta al hombre después de la visita a un gran museo? A lo largo de las salas y de las galerías en que las rarezas y las obras maestras están expuestas, el alma se va dilatando y enriqueciendo por la contemplación de mil maravillas... |
|
La grandeza del rey dignifica al cocinero Vista del Castillo de Windsor desde el noroeste. La primera impresión es de un escenario para un cuento de hadas. La inmensidad del edificio, la delicadeza, todo, en fin, sugiere la sensación de que se está en presencia de algo que supera la realidad cotidiana... |
|
El carruaje Todo en él fue estudiado en función del pasajero. En primer lugar, considérese la parte práctica: las ruedas y los muelles para que, en los caminos de aquel tiempo, el carruaje se moviera sin ser sacudido... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino