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Grandes y pequeños junto a la cuna del Niño Jesús Plinio Corrêa de Oliveira
Quiso la Providencia que el Niño Jesús recibiera la visita de tres sabios —que según una venerable tradición eran también reyes— y algunos pastores. Precisamente los dos extremos de la escala humana de valores. Porque el rey está por derecho en el ápice del prestigio social, de la autoridad política y del poder económico, y el sabio es la máxima expresión de la capacidad intelectual. En la escala de valores el pastor se encuentra, en términos de prestigio, poder y ciencia, en el grado mínimo, al ras del suelo. Pero la gracia divina, que llamó a los Reyes Magos hasta el pesebre desde el fondo de sus lejanos países, llamó también a los pastores desde el fondo de su rusticidad. La gracia no hace nada equivocado o incompleto. Si ella los llamó y les mostró cómo ir, les habrá enseñado también cómo presentarse ante el Hijo de Dios. ¿Y cómo lo hicieron? Del modo característico que eran. Los pastores fueron allí llevando sus rebaños, sin pasar antes por Belén para una “toilette” que ocultara su condición humilde. Los Reyes Magos se presentaran con sus tesoros —oro, incienso y mirra— sin tratar de ocultar su grandeza que desentonaba del ambiente sumamente humilde en que se encontraba el Divino Infante. La piedad cristiana, expresada en una iconografía abundantísima, entendió durante siglos, y aún lo hace, que los Reyes Magos fueron a la gruta con todas sus insignias. Esto significa que al pie del pesebre cada uno se debe presentar tal como es, sin disfraces ni atenuaciones. Porque hay lugar para todos, grandes y pequeños, fuertes y débiles, sabios e ignorantes. Se trata de que, cada uno, se conozca a sí mismo, para saber dónde colocarse al lado de Jesús.
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Nuestra Señora de la “O” La Virgen de la Expectación del Parto |
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Guillermo II y la emperatriz Sissi Soberano prototípico de su época rinde homenaje a los “modales llenos de dignidad y a la postura magnífica que caracterizaban a la emperatriz”... |
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«Dios no se encuentra en la agitación» Para los que saben cuál es el placer del recogimiento, está establecido un presupuesto precioso para la santificación. San Bernardo decía: “¡Oh beata soledad, oh sola beatitud!”. Pero para los que viven en el bullicio perpetuo, los que no saben ni quieren vivir fuera de él, cuántos ruidos sofocan la voz de la gracia…... |
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Espíritu francés Francia tiene un poco de todo de las demás naciones europeas. En la gentileza aparece algo de la bondad portuguesa; en el mosquetero se nota cualquier cosa del garbo español; en el arte se ven algunas semejanzas con el buen gusto italiano; en el espíritu lógico se observa alguna cosa del genio alemán... |
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“Si vis pacem, para bellum” Cuando contemplamos aquellos altaneros castillos de la Edad Media —erguidos en las fronteras del Imperio Carolingio, en las márgenes del Rin o del Danubio, o en las rutas que las tropas del gran emperador seguían, para impedir el avance de los moros, dentro de la propia España— tengo la impresión de que esos castillos ¡aún palpitan con la batalla!... |
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Ambiente terreno que produce inapetencia de las cosas del Cielo Todos los recursos de la propaganda luminosa son utilizados para deslumbrar al transeúnte, atraer su atención hacia todas partes, excitarlo de las más diversas maneras, para finalmente convencerlo de que compre algo que normalmente no compraría... |
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