Cansados de la “comida rápida” —que algunos no dudan de tildar de “comida chatarra”— los paladares del mundo entero se vuelven con nostalgia hacia la comida tradicional. Hastiados, quizás, de tanta pobreza culinaria, de ingredientes escasos y de mala calidad, de cocineros improvisados, de recetas simplonas, de tanta hamburguesa y salchipapas, que no dan lugar al pensamiento y a la trascendencia, parece que nuestros contemporáneos finalmente han comprendido que comer es mucho más que alimentarse. Que se trata más de un acto social, que de una función fisiológica. Y que nada contribuye más a la división en una familia, que encender la televisión a la hora de las comidas; máxime cuando cada uno quiere comer viendo “su” televisión… Y no olvidemos que la buena mesa tiene además un saludable efecto espiritual, como manifestación de virtudes de quien la prepara y la sirve, y sobre todo porque no sólo congrega sino que une a la familia, especialmente cuando es acompañada de una amena e interesante conversación. Sobre este apetitoso tema, versa el siguiente artículo, fruto de la centelleante pluma de Nelson Fragelli; que junto a los artículos sobre la Virgen de la Almudena —muy venerada también en el Cusco— y la Fiesta de Todos los Santos, componen el menú principal del presente número. En Jesús y María, El Director
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Todos los Santos |
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En ciertos restaurantes, los celulares ya no tienen cabida en la mesa Hubo un tiempo no muy lejano en que la mesa de comedor era un espacio sagrado. El comedor era un santuario doméstico donde familias y amigos se congregaban para compartir los alimentos, intercambiar ideas y, de vez en cuando, discutir sobre política y religión. Allí los niños aprendían los primeros principios, las buenas maneras y las valiosas lecciones de vida que rara vez se transmiten en otros ámbitos. Hoy, sin embargo, ese espacio sagrado suele ser invadido por un huésped silencioso y no invitado: el teléfono móvil... |
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Deportes: de la recreación a la obsesión En el pasado, el deporte se practicaba con más moderación, el interés por él ocupaba un lugar secundario en la vida de las personas y en la sociedad en general... |
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Devastación moral emprendida por la TV Novelas de la TV: efecto desastroso — Las novelas que se transmiten por televisión se volvieron una verdadera manía en algunos hogares y han contribuido en la decadencia de la moralidad y de la vida familiar. Ya no se conversa en familia, todo se aprende de la “madre y maestra” televisión... |
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Paz de alma en el Tabor Un amanecer en el patio interno del convento de Saint-Gildard, Casa Madre de las Hermanas de la Caridad y de la Instrucción Cristiana, en Nevers, Francia... |
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Jesús quiso nacer de estirpe real San José.- Encargado de la educación del Príncipe Real del cielo y de la tierra, encargado de gobernarlo y servirlo, ha de honrar con su servicio a su Divino Pupilo... |
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