Palabras del Director Setiembre de 2020 – Año XIX

Estimados amigos:

Con razón decía Plinio Corrêa de Oliveira que la gratitud es la más frágil de las virtudes. Cuántas veces nos olvidamos de agradecer favores recibidos, tanto del prójimo como especialmente de Dios, a quien ni siquiera le atribuimos un bien sin el cual no seríamos nada: nuestra existencia.

Para conservarla, preservándola de los peligros a los que constantemente está expuesta por el enemigo de nuestra salvación, Dios designó a un ángel de la guarda para cada una de sus criaturas humanas, con características espirituales semejantes a las de su protegido, pero naturalmente más elevadas.

Aunque no lo veamos —hubo santos y almas privilegiadas que lo veían— su existencia es tan real como la nuestra. La diferencia está en el hecho de que el ángel de la guarda es puro espíritu, privado de materia, mientras que nosotros somos dotados de cuerpo y alma.

Si nos fuese dado escoger al mejor de nuestros amigos, jamás seríamos capaces de encontrar a alguien con los atributos de nuestro ángel de la guarda: su belleza moral, su poder y su desvelo. Capaz de acompañarnos incluso en situaciones en las cuales ningún ser humano podría. Con una dedicación ejemplar y completa. Por eso mismo, el angélico protector que Dios nos ha confiado es, por excelencia, el “amicus certus in re incerta” (el amigo cierto en la hora incierta).

La única retribución que el ángel de la guarda nos pide es que vivamos en estado de gracia y así nada temeremos. Cuando alguien pierde la gracia de Dios y cae en poder del maligno, no por ello el ángel de la guarda desiste de su cometido. Ciertamente se entristece, reza e intercede ante la Reina de los Ángeles para que aquella alma regrese cuanto antes al estado de amistad de Dios.

Sirvan estas breves reflexiones de introducción al Tema del Mes que viene a continuación.

Deseándoles una buena lectura, me despido.

En Jesús y María,

El Director

‹ La Basílica de Vézelay Las voces de todas las criaturas ›
Las voces de todas las criaturas ›
‹ La Basílica de Vézelay



Tesoros de la Fe N°225 setiembre 2020


El Ángel de la Guarda El amigo cierto en la hora incierta
Setiembre de 2020 – Año XIX Las voces de todas las criaturas El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo Una alabanza perfecta San Nicolás de Tolentino La Basílica de Vézelay



 Artículos relacionados
Posesión y uso de armas nucleares, ¿qué dice la moral católica al respecto? La Iglesia Católica tiene una doctrina muy amplia y coherente sobre la paz y la guerra entre las naciones. San Agustín planteó en el siglo IV el problema ético de la “guerra justa”, y sus enseñanzas fueron completadas por santo Tomás de Aquino...

Leer artículo

El don de la filiación divina La verdad de la filiación divina en Cristo, que es intrínsecamente sobrenatural, es la síntesis de toda la revelación divina. La filiación divina es siempre un don gratuito de la gracia, el don más sublime de Dios para la humanidad...

Leer artículo

Pedro niega a Jesús Por temor de que lo condenaran a la misma pena que a su Maestro, lo negó Pedro tres veces en casa de Caifás, asegurando que ni siquiera le conocía...

Leer artículo

Capítulo 10: Un signo de contradicción El profeta Simeón, sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos durante su presentación en el Templo, profetizó que Él sería un signo de contradicción: de salvación para algunos que lo aceptarían y de perdición para otros que lo rechazarían...

Leer artículo

La Virgen de la Ternura En esta foto del ícono de Nuestra Señora de Vladimir –de auténtico estilo bizantino– la Virgen Santísima Santísima se presenta en una actitud de alma plenamente vuelta hacia lo interior, en queElla toma consciencia profunda del estado de espíritu de sumo afecto, suma protección y, al mismo tiempo, de tristeza; pero de tristeza en un estado de deleite de ser Ella misma...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino