Ambientes Costumbres Civilizaciones La Catedral de Reims

Un hecho altamente simbólico marca la historia de este famoso edificio gótico

Plinio Corrêa de Oliveira

 

LA CATEDRAL DE REIMS está tan cargada de historia que es difícil tejer sobre ella apenas un comentario.

Hasta el reinado de Luis XVI, fue el templo donde los reyes de Francia eran consagrados. Hubo una especie de consagración póstuma [póstuma para Reims, no para Carlos X] del rey Carlos X, hermano de Luis XVI, que reinó después de la Revolución Francesa.

Esta catedral francesa se convirtió en un símbolo del arte gótico, junto a la Catedral de Notre Dame de París. Las consagraciones de los reyes de Francia que se realizaron en Reims fueron las fiestas más características y simbólicas de la gloria y de la pompa de la Edad Media. El rey de Francia era apodado Rex Cristianíssimus (Rey Cristianísimo) y su consagración transcurría en una ceremonia que suscitaba el máximo interés en Europa entera.

Un hecho simbólico, que siempre me impresionó, ocurrió en Reims. Las iglesias góticas ostentan estatuas e imágenes en su exterior, pero durante la Revolución Francesa ellas habían sido decapitadas.

Carlos X, François Gérard, 1825 – Óleo sobre lienzo, Museo Carnavalet, París

Previamente a la coronación del rey Carlos X, y a fin de que la consagración no ocurriese en la triste condición de ver esas imágenes decapitadas, hicieron cabezas de piedra y las colocaron en las imágenes.

Sin embargo la restauración monárquica de Carlos X no fue una verdadera Restauración. Él mantuvo muchos aspectos pésimos de la Revolución Francesa. Entonces, se aplicaba a él el dicho magnífico de Joseph de Maistre en una correspondencia con el rey de Cerdeña: "Majestad, después de la caída de Napoleón, todo fue repuesto, nada restaurado".

Cuando el cortejo de Carlos X llegaba a la catedral de Reims, los cañones comenzaron a tronar. Sin embargo, a medida que los estampidos de los cañones iban retumbando, las cabezas de las imágenes iban cayendo… Simbólicamente, "todo había sido repuesto, nada restaurado".

 

Fue un modo elocuente con que la Providencia manifestó la fatuidad de la obra que se estaba emprendiendo. El hecho simbólico hizo patente la inutilidad de todos los esfuerzos de los buenos que no son radicales, completos y de índole profundamente religiosa. Sin esto, toda obra es estéril e inútil. Debemos convencernos de que la restauración de la civilización cristiana sólo puede llevarse a cabo de modo durable si fuera enteramente radical y profundamente religiosa.

La perfección del matrimonio Palabras del director Nº 161 - Mayo 2015 - Año XIV
Palabras del director Nº 161 - Mayo 2015 - Año XIV
La perfección del matrimonio



Tesoros de la Fe N°161 mayo 2015


El “cuarto vidente” Un protagonista clave de Fátima
Nº 161 - Mayo 2015 - Año XIV De Maria nunquam satis* Una religiosa nos habla a través de los siglos El “cuarto vidente” de Fátima Confianza filial en la Santísima Virgen El precursor: San Juan Bautista Santa Magdalena Sofía Barat La perfección del matrimonio La Catedral de Reims



 Artículos relacionados
Dos cuadros, dos mentalidades, dos doctrinas ¿Qué terminará pensando y sintiendo sobre la Sagrada Familia un pueblo que tenga frente a sí obras pictóricas o escultóricas de este jaez? El arte cristiano tiene la misión de auxiliar dentro de sus posibilidades peculiares la difusión de la sana doctrina...

Leer artículo

Espíritu cristiano y espíritu pagano manifestados en la arquitectura ¿Mera diferencia de estilos arquitectónicos? “El estilo es el hombre”, se dice en literatura. El estilo es la época, se podría decir en arquitectura. Cada estilo resulta de un conjunto de tendencias, ideas, aspiraciones y actitudes mentales...

Leer artículo

Pintando el alma humana Una tendencia muy frecuente en los artistas cuya producción puede ser reputada como típicamente del “siglo XX” consiste en la deformación del hombre. Huyendo de copiar la realidad con las formas en que las ve habitualmente el ojo humano, la representan con alteraciones...

Leer artículo

Neuschwanstein El sentido del combate y de la dignidad hidalga La primera impresión que el castillo sugiere, a mi modo de ver, es causada por el juego de las torres, sobre todo la torre más alta, que parece desafiar los montes atrás, como quien dice: “Yo estoy en la cumbre del orbe, más alto que yo no hay nadie”...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino

×