Esclavo de Filemón, después de robar a su amo, huyó a Roma, donde encontró a San Pablo en la prisión. El Apóstol, después de convertirlo, lo mandó de vuelta a Filemón, pidiendo a éste que no lo recibiese como esclavo, sino como a un hermano (cfr. Col. 4, 7-9). Según San Jerónimo, Onésimo se tornó en predicador del Evangelio y Obispo de Éfeso, siendo lapidado en Roma.
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Devociones marianas en el mundo |
La Basílica de San Pedro y la maqueta de la tumba del Príncipe de los Apóstoles |
Artículo de portada
500 años de la Basílica de San Pedro “Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” La unicidad de la Iglesia Católica es percibida al vivo en el excepcional complejo artístico de la Basílica de San Pedro y su plaza. En el siglo I funcionaba en ese lugar el circo de Calígula, uno de los más depravados Césares paganos... |
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