Pentecostés
El Padre ama necesaria e infinitamente al Hijo, y el Hijo ama con esta misma intensidad al Padre, y el Padre y el Hijo amándose necesariamente sin poder dejar de amarse con este amor infinito, producen un término eterno de su amor, llamado Espíritu Santo, Espíritu Paráclito, la tercera Persona, distinta realmente de las dos primeras; pero inseparable de ellas, eterno, infinito, Dios como el Padre y el Hijo, de quienes procede por cierta espiración de la voluntad o del amor, de donde toma el nombre de Espíritu Santo.
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Devociones marianas en el mundo |
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Artículo de portada
La Virgen de la Antigua A raíz de la invasión musulmana a la península, estando la ciudad a punto de capitular, la pintura fue íntegramente tapiada, con el fin de ocultarla y evitar su profanación. Tras la ocupación mora el templo fue convertido en mezquita y la imagen permaneció cautiva y olvidada durante varios siglos... |
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