La gran santa de nuestros tiempos entró en el Carmelo a los 15 años, llevando una vida de inmolación y sacrificios en favor de las misiones y de la Iglesia. Deseando poseer todas las vocaciones para glorificar en ellas al Creador, encontró en el amor a Dios, conforme dice, la solución para su problema. Por eso se tornó Patrona de las misiones, sin haber dejado nunca la clausura. Su doctrina espiritual de la "pequeña vía" abrió las puertas de la perfección a innumerables almas.
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Devociones marianas en el mundo |
Virgen con el Niño Jesús (s. XVI), Gerard David – Museo Metropolitano de Arte, Nueva York |
Artículo de portada
La salvación del mundo Todos los teólogos concuerdan en afirmar que, si la salvación rayó para el mundo en la época del emperador Augusto, lo debemos a las oraciones omnipotentes de María, que consiguió anticipar el día del nacimiento del Mesías... |
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