8 de abril +Santoral
San Dionisio, Obispo "Debido a la ciencia y a la gracia de que fue dotado, ilustró al pueblo no solamente de su ciudad y provincia, sino también a obispos" (del Martirologio romano).
  Devociones marianas en el mundo

abr2026

Juicio Final, Leandro dal Ponte, llamado Leandro Bassano, 1605 — Óleo sobre cobre, Museo de Arte de Birmingham, Alabama (EE. UU.)
Artículo de portada
Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores
Roma reinaba entonces en el universo y Satanás reinaba en Roma. Bajo el nombre de Júpiter, de Mercurio, de Apolo, de Venus, de una infinidad de dioses y diosas, se hacía adorar en toda Europa. Tenía sus templos, sus altares, sus sacrificios, sus fiestas, sus juegos solemnes en que a veces diez mil gladiadores se degollaban unos a otros entre los aplausos de cien mil espectadores...

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Palabras del Director   V

 

Estimados amigos:

“En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33), dijo Nuestro Señor Jesucristo a los Apóstoles. Aquellas palabras de vida eterna valen también para nosotros, especialmente en los momentos en que vacilamos en nuestra fe y en la convicción absoluta de la victoria final de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

El propio emperador Juliano —el último del mundo romano, conocido en la historia como “el Apóstata”— acabó confesando esa misma verdad cuando exclamó: “¡Has vencido, Galileo!”. Había prometido exterminar a los cristianos, pero derrotado en batalla tras ser alcanzado por una lanza, arrojó su sangre hacia lo alto y lanzó aquel grito de odio, con el cual reconocía la victoria de Aquel a quien los fariseos llamaban “el galileo, el hijo del carpintero”.

Fue la preciosísima Sangre de Nuestro Divino Redentor la que obtuvo la fractura de los deicidas, la derrota del mundo pagano y el nacimiento de la Cristiandad.

Sin el supremo sacrificio ofrecido en la Cruz, en lo alto del Calvario, el mundo habría permanecido pagano. Pero quiso la Sabiduría que, para la destrucción del paganismo y la dilatación de la Cristiandad por todo el orbe, hubiese también el sacrificio de los apóstoles, de los discípulos, de los mártires, de los cruzados, de los santos, en fin, de todos los fieles que derramaron su sangre, en cuerpo o en alma, en defensa de la fe católica. De ahí la célebre afirmación de Tertuliano: La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.

Estas consideraciones vienen de la lectura de los pasajes finales de la excelente obra Jesucristo, Vida, Pasión y Triunfo, del P. Augustin Berthe, que transcribimos como Tema del Mes.

Una materia tan elevada como bella, que proponemos a nuestros lectores como meditación durante el tiempo pascual.

En Jesús y María,

El Director

Estimados amigos:

“En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33), dijo Nuestro Señor Jesucristo a los Apóstoles. Aquellas palabras de vida eterna valen también para nosotros, especialmente en los momentos en que vacilamos en nuestra fe y en la convicción absoluta de la victoria final de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

El propio emperador Juliano —el último del mundo romano, conocido en la historia como “el Apóstata”— acabó confesando esa misma verdad cuando exclamó: “¡Has vencido, Galileo!”. Había prometido exterminar a los cristianos, pero derrotado en batalla tras ser alcanzado por una lanza, arrojó su sangre hacia lo alto y lanzó aquel grito de odio, con el cual reconocía la victoria de Aquel a quien los fariseos llamaban “el galileo, el hijo del carpintero”.

Fue la preciosísima Sangre de Nuestro Divino Redentor la que obtuvo la fractura de los deicidas, la derrota del mundo pagano y el nacimiento de la Cristiandad.

Sin el supremo sacrificio ofrecido en la Cruz, en lo alto del Calvario, el mundo habría permanecido pagano. Pero quiso la Sabiduría que, para la destrucción del paganismo y la dilatación de la Cristiandad por todo el orbe, hubiese también el sacrificio de los apóstoles, de los discípulos, de los mártires, de los cruzados, de los santos, en fin, de todos los fieles que derramaron su sangre, en cuerpo o en alma, en defensa de la fe católica. De ahí la célebre afirmación de Tertuliano: La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.

Estas consideraciones vienen de la lectura de los pasajes finales de la excelente obra Jesucristo, Vida, Pasión y Triunfo, del P. Augustin Berthe, que transcribimos como Tema del Mes.

Una materia tan elevada como bella, que proponemos a nuestros lectores como meditación durante el tiempo pascual.

En Jesús y María,

El Director

Verdades Olvidadas
El peor enemigo es el que oculta la verdad
En medio de nosotros se han infiltrado hombres ateos que … han hecho lo posible para arrancar el nombre de Dios de vuestras almas y haceros felices, dicen, incluso sin Dios. Pero yo, mis queridísimos fieles, en la inminencia de abandonar este mundo debo deciros, a propósito de toda tentativa de este género, lo que decía el profeta Isaías...

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SOS Familia
¿El teclado está acabando con la pluma?
El teclado aún no ha eliminado al bolígrafo. El Comité de Educación de la Asamblea de Nueva Jersey aprobó el año pasado por unanimidad el proyecto de ley 3865, que exige el regreso de la enseñanza de la caligrafía y de la escritura corrida a mano para los alumnos de tercer a quinto grado de las escuelas públicas...

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Tema del mes
Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores
Roma reinaba entonces en el universo y Satanás reinaba en Roma. Bajo el nombre de Júpiter, de Mercurio, de Apolo, de Venus, de una infinidad de dioses y diosas, se hacía adorar en toda Europa. Tenía sus templos, sus altares, sus sacrificios, sus fiestas, sus juegos solemnes en que a veces diez mil gladiadores se degollaban unos a otros entre los aplausos de cien mil espectadores...

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Página Mariana
Madre del Buen Consejo de Asís
Pasquale Sarullo fue un pintor franciscano natural de la provincia de Palermo (Italia) que vivió en el siglo XIX. Sus obras fueron apreciadas por sus contemporáneos y tuvieron amplia difusión. Entre ellas destaca la pintura de la Madre del Buen Consejo, que “se encontraba” en la sala capitular del famoso convento de Asís. Sí, dije “se encontraba” porque el cuadro desapareció...

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Vidas de Santos
Santa Liduvina de Schiedam
El sufrimiento, cuando es visto con ojos sobrenaturales, es tan sublime que tiene algo de sacramental. En efecto, los santos lo llaman comúnmente el octavo sacramento. ¿Podría ser de otra manera si el propio Hijo de Dios lo eligió amorosamente para Sí, convirtiéndolo en su mayor galardón aquí en la tierra?...

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Ambientes Costumbres Civilizaciones
Tres caras de la Revolución
aexplosión protestante del siglo XVI, la Revolución Francesa, la Revolución Comunista constituyen algo como tres fases de un movimiento inmenso, que es uno por el espí­ritu, por los objetivos y hasta por los métodos. En la fisonomía de tres de sus líderes queremos mostrar hoy algunos de los trazos de alma de este movimiento, es decir, algo del espíritu de la Revolución...

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Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino